El presidente Enrique Peña Nieto no ha perdido oportunidad para hacer notar su descontento con el comportamiento de los medios de comunicación. Ha pasado sin problema alguno, del “ya se que no aplauden”, al “no apreciamos suficientemente las décadas de estabilidad política y social que lleva México”, sin olvidar el regaño lanzado a viva voz, por la información en que se reveló el caso de la famosa “casa blanca”.
Al mismo tiempo, de diferentes maneras, los medios de comunicación han sentido y resentido, ese enojo. Desde las charlas de café en las que se les acusa de vivir a base de “chismes”, a las que ya sin mayor problema, se deja ver lo que se considera enemistad para con el grupo en el poder.
Sin embargo, el grupo en el poder, todo, es incapaz de entender el fondo del problema. Nunca han entendido que no entienden lo que es la comunicación.
Y la mejor demostración de ello es la reciente edición de la revista de sociales “Hola”, en la que se hace un elogio a la elegancia con la que la primera dama Angélica Rivera, se desempeñó en la visita realizada a la Gran Bretaña por el presidente mexicano.
El problema sin embargo, es que el despliegue de la revista poco tiene de informativo. Se trata de una clara demostración de elegancia sí, pero también de riqueza. Se habla de los modelos que lució la señora Rivera y también de las joyas con las que apareció en los diferentes eventos realizados en la citada visita.
No parece lógico creer que esa demostración de porte y elegancia que presenta la revista sea algo que se desconocía en la casa presidencial. Y por ello la pregunta es obligada ¿de qué se quejan entonces?
En el país el número de pobres ha crecido. El tema de corrupción en los programas sociales, entre otros, es recurrente. Se puede recordar, como ejemplo, el caso en Veracruz, gracias al cual y
por demandas del PAN, se detuvo la aplicación de la ayuda social, para “salvar” un proceso electoral que estaba amenazado por la compra de votos.
Así, la presentación en Londres suena a insensibilidad.
Por supuesto, no se trata de retornar a los tiempos del rebozo y el huarache. Lo que se cuestiona es la idea de presumir las cosas-
El gobierno sufre las consecuencias de su falta de insensibilidad política. El problema de la “casa blanca” mucho tuvo de origen en una entrevista a la primera dama justo en ese inmueble que, por ese entonces, nadie conocía, salvo los allegados al poder.
Se lució la casa y al momento de estallar el conflicto de intereses, la ira se desató en contra de los medios de comunicación.
Lo mismo sucede ahora. Se visitó la Gran Bretaña con todo el despliegue posible. Una larga lista de invitados. La familia completa. Modelos de diseñador para cada evento, todos con costos más que elevados. Y finalmente, el despliegue en una revista de sociales. ¿Y no esperan reacción alguna?
El malestar del gobierno con los medios es más que obvio. No soportan la crítica en ninguna de sus formas.
Sin embargo, no son capaces de entender la razón de los cuestionamientos o el malestar que su proceder despierta en la sociedad.
Buscan culpables y los encuentran en los “resentidos” por las reformas que han implicado pérdidas de beneficios. Olvidan al mismo tiempo, los departamentos en Nueva York, las cuentas en Suiza o las casas en Malinalco.
Y pretenden que los medios no pongan atención en los avances. Quieren que la realidad sea la que ellos presentan y no la que los mexicanos de a pie enfrentan día con día.
El despliegue presentado por “Hola” da cuenta de la elegancia de la primera dama, de su porte y de su impacto en los eventos a los que asistió. Pero también nos presenta a un gobierno que no ha sido capaz de leer adecuadamente, las razones de su pérdida de aceptación y los motivos para el retroceso en la credibilidad.


