Miguel A. Rocha Valencia
México pobre, banqueros ricos
Por si algo faltara, Don Luis VIdegaray Caso, nos sale con la “nueva” de que la caída de los precios del petróleo, no es transitoria.
Hasta los cabellos se me pusieron de punta (bueno, ya los tenía). La sesuda declaración, reflexión o análisis del titular de la secretaría de Hacienda, confirma “oficialmente” lo que todos, hasta yo, sabíamos desde hace varias semanas.
Sólo le falta reconocer que el desplome en la producción de crudo mexicano, también es un hecho y que no vendrán los supermanes del norte del continente a rescatarnos por más veladoras que se le prendan a su santo favorito, con lo cual, este fenómeno tampoco será transitorio, por lo cual, el panorama de quienes aquí sobrevivimos, es incierto, pero siempre para mal.
Porque si hoy se calcula que el promedio de producción de crudos (ligero y pesado) será de 2.4 millones de barriles, con la ausencia de reconfiguración en las refinerías, también habrá necesidad de una mayor importación de gasolinas y con ello, sacar dólares del Banco de México y pesos adicionales a los bolsillos de los mexicanos.
Como estarán las cosas que el encargado de cobrar como director general de Pemex dice que el problema está tan grave como hace 77 años. La verdad no lo creemos pues el país no dependía en la medida actual de la explotación petrolera.
Entonces se debe inferir que el problema es la solvencia de la paraestatal que no obstante estar liberada de un pasivo laboral superior al billón 300 mil millones de pesos que pasaron a constituir deuda pública al igual que los 500 mil millones de la CFE, no invierte y todo, porque se esperó que con la reforma llegarían miles de millones de dólares o euros para suplir las obligaciones del gobierno en cuanto a inversiones en exploración, explotación, refinación y hasta en lo más caro de toda la cadena industrial que es la petroquímica básica, secundaria y terciaria.
NO llegó nada y no hay avance alguno en Pemex, insistimos, no obstante que en esa reforma, se le quitó el peso directo del pasivo laboral. Ya antes se le había descontado la deuda externa que se expresaba en Pidiregas y que representaba casi un billón de pesos adicionales.
Pemex entonces no sólo continúa en quiebra sino que envejecida, la paraestatal no es capaz de autogenerar desarrollo, ni siquiera estar tablas.
De tal suerte que no sólo se cargó en las espaldas de los mexicanos la deuda generada por corrupción e ineficiencia de Pemex y CFE, trasladándola a débito público interno, sino que además hoy tenemos una empresa deteriorada, con una planta laboral y burocracia de lo más obeso y corrupto, que glotonas, consumen todos los recursos y de subsidio.
Así las cosas quienes gobiernan no se ven alternativas para la economía mexicana, se les olvida que este generoso país del cual se nutren y enriquecen, tiene valores muy importantes, pero para eso hay que voltear a la economía interna, al mercado del que se están engordando los banqueros extranjeros quienes hoy, no sufren y en su Convención, presumen de estar en su mejor momento con esa manga ancha que se les ha dado para exprimir a quienes por necesidad les piden prestado.
Sin duda un grave contradicción: pueblo pobre, banqueros ricos… Eso nos pasa precisamente por apostar al capital extranjero.


