norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Las encuestas previas al arranque formal de la contienda electoral son bastante claras. La imagen del presidente de la República recuperó muy poco del terreno perdido. El PRI sufrió un bajón bastante serio. El PAN mantiene su nivel de segunda fuerza, cercano al primer lugar. El PRD se tambalea como la tercera fuerza y MORENA amenaza a todo mundo.

Y es el último eslabón de la cadena citada el que llama la atención. El partido de López Obrador, a pesar de la desmedida crítica recibida, no sólo ha logrado mantenerse, sino que en su primera aparición en un proceso electoral, podría alcanzar un sitio que nadie esperaba.

Falta por supuesto, el proceso real. Por el momento, se trata tan sólo de aproximaciones. Pero Morena se presenta como una oferta que un buen número de mexicanos podría querer comprar.

Si los datos que proporcionan buena parte de las encuestadoras se observan con cuidado, se verá que la izquierda, o eso que en México calificamos de izquierda, ha derrochado una buena oportunidad para consolidarse. Se prefirió la lucha de intereses de grupo, antes que buscar el interés general. Algo que por supuesto, en nuestros grupos “progresistas” no es nada extraño.

La pulverización de la izquierda, la nefasta gestión de los “Chuchos” al frente del PRD y la nada elegante “entrega” del grupo dominante en el partido del sol azteca para con el gobierno, han resultado en un nada alentador panorama electoral.

Si los grupos hoy en pugna se encontraran unidos en una sola trinchera, la izquierda mexicana tendría una esperanza de votación cercana al 25%, muy cerca del PAN y nada lejos del PRI.

Pero los “Chuchos” prefirieron aliarse con el gobierno a cambio de posiciones de poder y apoyos especiales. Y en tiempos del Pacto por México les dio resultados. Pero muerto el Pacto, la caída ha sido inevitable. Y la salida de buena parte de las figuras políticas simplemente aceleró las cosas.

Ahora, el PRD está en la línea de las expectativas, en un tambaleante tercer lugar electoral, pero

muy presionado por el crecimiento del PRD. Y si la tendencia se mantiene, la caída podría consolidarse dejando a López Obrador y su partido como una fuerza política consolidada. Y con la Cámara de Diputados para plantear la verdadera lucha política con miras al 2018.

El dato parece fuera de lógica. Pero las encuestas coinciden. El gobierno no pudo ayudar a detener la caída del perredismo. Pesa demasiado el desprestigio político de Jesús Ortega y de Jesús Zambrano.

Pero el problema podría aumentar.

Se comenta en diferentes sectores, que el grupo que domina al PRD ha entrado en crisis interna. Las candidaturas sólo ayudaron a elevar el malestar. Y en el Distrito Federal las ambiciones de todos, llevaron a una lucha en la que pocos saben qué es lo que se ganó, pero todos entienden que es lo que se perdió: la fuerza.

Morena sabe que tiene en la bolsa la consolidación de su registro. Sabe que no tiene que hacer mucho para su avance frente al PRD. Pero sabe también que su flanco de riesgo se encuentra no en Oaxaca o Guerrero, sino en el Distrito Federal.

Si el partido de López Obrador se presenta en la capital del país con un resultado electoral aceptable, la desaparición como opción política del PRD será una cuestión de tiempo. Y para Morena será el inicio del avance hacia la conquista de las posiciones no electorales, sino de decisión política, en el Distrito Federal, que es a final de cuentas, lo que importa.

La pulverización de la izquierda se origina en el entreguismo de los “Chuchos”. Se aceleró con la marginación de las figuras históricas del partido. Y se consumó con la visión patrimonialista sobre las candidaturas del grupo en el poder.

Y de acuerdo a las encuestas, los resultados reales de todo esto, aparecerán el día de las elecciones. Y el perdedor real sería, se acepte o no el PRI y claro está, el gobierno que lo controla.