Lorenzo Córdova parece haber iniciado el largo camino rumbo a la conquista de la confianza de la ciudadanía sobre su actuación como conductor de las próximas elecciones federales. Sin embargo, el funcionario electoral parece no entender que sus discursos marchan, le agrade o no, en sentido contrario a su actuación.
Lorenzo Córdova se reunió con los curas de la Conferencia Epíscopal a quienes pidió ayuda para luchar contra los intentos de boicot a las elecciones. Y destacó que en junio, “nos jugamos nuestra vocación democrática”.
Córdova se reunió también con funcionarios latinoamericanos representantes de la Unión Internacional de Organismos Electorales, ante quienes destacó que la observación resulta fundamental ante lo complejo e inédito del proceso que se vive en nuestro país.
Los discursos del presidente del INE son a todas luces impecables. Pero no se ajusta en lo más mínimo a la realidad del comportamiento de la autoridad del ramo que, hasta el momento, ha permitido al Partido Verde, todo tipo de irregularidades y trampas con las que, por lo menos, se ha quebrado el principio de equidad en el proceso.
Lorenzo Córdova no menciona en ninguna parte, las constantes violaciones a la ley cometidas por el PVM. No habla de la forma en que se ha controlado toda la investigación sobre el evidente gasto extraordinario realizado por los verdes, no sólo de manera ilegal y fuera de los tiempos, sino que además, rebasando con toda claridad, el límite marcado por la ley para los montos utilizados en campaña.
La dolosa actitud del Partido Verde es más que evidente para todo el mundo, pero para el señor Córdova no pasa de ser un problema de estridencia. El INE ha aplicado multas por casi 200 millones de pesos al Verde por sus ilegalidades, pero ha evitado ir al fondo del tema que no es otro que el de la impunidad.
Si los problemas de violación del marco legal en los procesos electorales se resuelven mediante una multa, lo que se acepta es la ilegalidad. Cualquier sabe que no importa lo que diga la ley, sino los resultados que con ello se puedan conquistar.
Lorenzo Córdova y los consejeros del INE no entienden que al permitir al Verde la violación permanente de la ley, lo que se ha puesto en juego es la legitimidad de la próxima Legislatura, para hablar sólo del caso de la Cámara de Diputados.
Así, de nada sirve que el señor Córdova le diga a los sacerdotes que el país se juega su vocación democrática, ante quienes llaman a boicotear las elecciones, cuando al mismo tiempo, el INE acepta las irregularidades que terminarán, guste o no, con impunidad de los culpables e ilegitimidad en el Congreso.
Partido Verde ha utilizado programas sociales. Ha contado con dinero de sobra. Y nadie ha dicho nada al respecto. Es evidente que además del INE, hay autoridades que le han si no entregado, si tolerado la conquista de información como los datos personales para la entrega de tarjetas de crédito, con lo que adquiere ventajas ilegales que nadie toma en cuenta.
Lorenzo Córdova habla como autoridad electoral. Y sabe lo que tiene que decir y ante quienes decirlo. El problema es que su discurso se viene por tierra justo en el momento en que la realidad demuestra sin duda alguna, que todo es sólo palabrería.
Al momento de los hechos, la verdad queda clara: la impunidad es absoluta para el Partido Verde que se ha encargado de trabajar para que el PRI y por lo tanto el gobierno, tengan la mayor bancada posible en la próxima Cámara de Diputados.
Es cierto, hay que luchar contra el boicot electoral. Es cierto, la observación internacional es fundamental. Y es cierto, nos jugamos nuestra vocación democrática.
Pero todo ello forma parte de un proceso que ya inició. No se concreta al día de las elecciones. Y las irregularidades y violaciones a la ley que comete el PVM también forman parte del proceso. Y se acepte o no, son el verdadero riesgo para la democracia en México. Con el apoyo del INE.


