miguel angel rochaMiguel A. Rocha Valencia

Con debacle petrolera ¿creceremos?

Como se esperaba, las ventas de Petróleos Mexicanos hacia Estados Unidos continúan en picada y aún no se sabe con certeza hasta cuándo se va a detener la caída.

Por lo pronto los datos oficiales indican que los ingresos petroleros de México reflejaron un descenso del 51.4% en divisas a valor aduanal –que excluyen flete y seguros- en relación con el mismo periodo de 2014.

Es decir que en el primer bimestre de 2015, la petrolera obtuvo dos mil 547 millones de dólares por sus ventas al mercado de estadunidense de acuerdo al reporte del Departamento de Comercio (DOC).

De tal suerte que a pesar de los discursos y contar con el director de paraestatal más sobresaliente a nivel mundial, las estadísticas oficiales “muestran un descenso tanto de los ingresos como del volumen de las exportaciones mexicanas al mercado vecino”.

Tan es así que el mismo informe reporta que en términos de volumen, Pemex colocó 44 millones 325 mil barriles de crudo entre los meses de enero y febrero pasados, lo que representó una baja en relación con los 53.9 millones de barriles en el mismo lapso del año pasado. Un diferencial en volumen de casi 10 millones de barriles, pero dada la baja en el precio, en términos monetarios la caída es mayor al 51 por ciento, esto a pesar de que nuestro país recuperó el tercer lugar como proveedor de hidrocarburos a la unión americana.

Para colmo México sufrió una caída de 220 mil barriles diarios en su producción luego de la explosión registrada en sus instalaciones. Es decir, se genera 10 por ciento menos.

Todo esto lo apuntamos para preguntar si con esta debacle se cumplirán las optimistas proyecciones económicas en el país, donde ahora resulta que de acuerdo al FMI habrá desarrollo pero no crecimiento del PIB, lo cual implica un manejo de cifras para hacernos creer que alcanzaremos un tres por ciento ¿De qué?

El caso es que las condiciones económicas de nuestra nación se deterioran en términos reales y hacen ver ridículas y mentirosas las cifras sobre empleo del IMSS, donde como magos aparecen 300 mil plazas nuevas, aunque mejor deberían decir “asegurados” como son los parientes de quienes cotizan.

Total que la situación se complica; las expectativas petroleras se desploman ya que de los casi 25 mil millones de dólares esperados por ventas a Estados Unidos, si nos va bien, se conseguirá la mitad, en una combinación precio-volumen, lo cual necesariamente impactará en el gasto.

Lo peor en esta materia es que dada la autosuficiencia de petróleo allende la frontera norte en 2016, nuestro país bajará más sus niveles de exportación, que en 2014 alcanzaron 290 millones de barriles con valor aduanal de 27 mil 682 millones de dólares y no se alcanzarán en 2015.

Panorama difícil que urge al gobierno federal tomar medidas para abastecerse de dinero cualquiera que sea el esquema presupuestal que asuma el próximo año, donde los ingresos serán mucho menores que en 2015 no sólo por la debacle petrolera sino porque al crecer el desempleo incluso en el sector público, habrá caída en los recursos impositivos.

Todo apunta a un proceso recesivo mayor, peor que en 1994-95, donde también se vio el fenómeno de concentración insultante de riqueza en pocas manos, algunas de ellas extranjeras, y el empobrecimiento desmedido entre los más. Ya las pequeñas y medianas empresas reflejan con quiebra los efectos y lo que viene, será mucho peor aunque nos digan lo contrario ¡Aguas!