miguel angel rochaLo que nos espera en 2016
Miguel A. Rocha Valencia
¿Qué podemos esperar como consecuencia del panorama oscuro en materia económica que se nos presenta y que de no haber cambio, se profundizará el año próximo?
Por lo menos nos espera más pobreza y como consecuencia del desempleo que golpea a millones de jóvenes y adultos que ya no consiguen chamba, a quienes se habrán de sumar decenas de miles de ex burócratas, habrá incremento en la delincuencia “común”, esa que se expresa en delitos sobre todo patrimoniales en su mayoría violentos y que muchas veces terminan con la vida de las víctimas.
Eso tentará al gobierno a ejercer un mayor control de la información respecto a la seguridad pública del país, lo cual repercutirá en la libertad de los medios a cambio de recibir “apoyos” institucionales. Pocos de los que aun sobrevivan, podrán resistirse.
Porque a los desempleados y pobres de hoy se sumarán los que genere la crisis y el estilo presupuestal que se pondrá en práctica el año próximo que será anti económico dada la ineficiencia de la propia administración pública.
Es imprescindible mencionar también, a los chavos que no tienen chance de estudiar en el sistema público y tampoco pueden pagar una institución privada. Ellos presionarán las pocas fuentes de empleo y al no encontrar opciones “lícitas” incluso en la economía informal, habrán de ocuparse “en lago” incluso como revancha por no encontrar espacios para su desarrollo personal.
La verdad quisiéramos rectificar esta visión, que los hechos nos digan que estamos equivocados, pero los mismos especialistas no dan muchas opciones dado en primer lugar, la ya visible carencia de recursos propios para completar el presupuesto de Egresos 2015, así como el que no se estén aplicando acciones de emergencia para reactivar la economía interna donde empresas de todo calibre ya no viven ni de “intercambio”.
Imaginemos que sólo ingrese este año la mitad de los recursos petroleros y que el próximo con todo y los seguros que se contraten entrará todavía menos, lo mismo por baja en el precio como por caída en producción y exportación. ¿De dónde se obtendrán los recursos para cubrir necesidades con todo que se parte de cero y se apueste a la eficiencia para gastar de los funcionarios?
Incluso si abordamos el tema de inversión, habrá que estar atentos si esta se realiza con recursos presupuestales o privados, preferentemente extranjeros que “amarren” el concesionamiento de obras por décadas en un esquema similar al aplicado en las carreteras mexiquenses.
Esto último ciertamente daría empleo “temporal” y hasta propiciaría un crecimiento en la industria, pero luego de lo que dure en construirse la obra, ¡Adiós! Todos los ingresos derivados por ejemple de una carretera de cuota, serán utilidades al menos por 30 años para los inversionistas que lleguen a salvarnos.
Por eso es necesario que se adopten medidas pero para detonar la economía doméstica con recursos propios, que la utilidad derivada de cualquier obra se quede en México y no se vaya a nutrir como hasta ahora a trasnacionales con matrices en Estados Unidos, Europa o China.
El asunto no está fácil, se antoja muy complicado; esperemos que en la administración actual exista el talento para encontrar las opciones que no empeñen ni entreguen más de la riqueza de nuestro generoso país. ¿?