norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

El Departamento de Estado estadounidense emitió una advertencia a sus ciudadanos sobre la violencia en México. Y sin más, dijo que por lo menos 20 entidades de la República son altamente violento, considerando que Tamaulipas, Coagular, Guerrero, Mechoacán y Sinaloa resultan extremadamente peligrosos.

Ello sucede justo en el momento en que Tamaulipas se coloca en el escenario nacional como un ejemplo claro, del fracaso de la estrategia seguida por el gobierno federal para combatir a la delincuencia organizada.

Para Washington, el gobierno mexicano no será capaz de resolver el problema. Y en lo que se refiere a Tamaulipas recomiendo no viajar salvo que sea estrictamente necesario. Y si se tiene que viajar, se recomienda extremar precauciones y no salir a las calles en la noche.

En Tamaulipas, según el Departamento de Estado, no hay carreteras seguras, no existe seguridad en el transporte y el índice se secuestros se ha disparado notablemente, lo que convierte a la entidad en uno de los puntos más serio en el panorama de la inseguridad en México.

Ante este llamado a la precaución que Washington hace a sus ciudadanos sobre lo que sucede en nuestro país y muy especialmente en Tamaulipas, habría que recordar que en esta entidad se puso en marcha uno de los planes más elaborados del gobierno de Enrique Peña Nieto para combatir la inseguridad.

En mayo del año pasado, con bombo y platillo, Miguel Angel Osorio Chong, titular de Gobernación y como cabeza del gabinete de seguridad, puso en marcha un nuevo proyecto de seguridad para Tamaulipas.

El objetivo se dijo, consistía en devolver a los tamaulipecos la seguridad y la tranquilidad, de acuerdo a las instrucciones dadas por el presidente de la República. Así, dijo el Secretario de

Gobernación, iniciaba una “nueva etapa” en la entidad.

Para resolver la falta de resultados en Tamaulipas, se dividió al estado en cuatro zonas. Y en cada una de ellas se colocó un mando con poder suficiente como para hacer frente a la problemática. El plan se dijo, había sido elaborado por el propio gabinete de seguridad. Y sería la solución a los problemas de violencia en el estado.

Sin embargo, en noviembre del año pasado, el encargado de la estrategia de seguridad en la zona norte de la entidad, con sede en Nuevo Laredo, Ricardo César Niño Villarreal, fue asesinado en una emboscada. Le dispararon más de cien veces. Y desde entonces, se sabía que todo el nuevo proyecto de seguridad había fracasado.

Ahora, sea por la captura o no de uno de los líderes de los cárteles de la droga, la realidad dice que en Tamaulipas existe todo, menos la “seguridad y la tranquilidad de las familias”. Y que el aviso del Departamento de Estado a los estadounidenses sobre la inseguridad parece irrebatible.

Según Washington, hay 20 estados en México en los que la inseguridad es completa. Y hay alguno como Tamaulipas, que de plano parecen perdidos.

Si el plan de seguridad que en mayo pasado se puso en marcha pretendía desarticular “en su composición” a las organizaciones delictivas, la violencia de los últimos días en las principales ciudades de la entidad deja ver que el objetivo simplemente no se alcanzó.

Y ello no es más que el aviso de que, a pesar de los grandes discursos y las reiteradas promesas, el combate a la delincuencia y la inseguridad está lejos de tener resultados.

Y de aquello de que en “un año se tendrían los primeros grandes resultados” no queda ni siquiera el recuerdo. Los fracasos se acumulan. Por más que se quiera hablar de las “buenas noticias que no queremos ver”.