En los últimos 15 años, las niñas y adolescentes superan en porcentaje y número a sus pares varones en las escuelas secundarias.
Por cada 100 estudiantes de secundaria 52 son mujeres, 48 son hombres.
Incluso el número de adolescentes varones de 15 años sin secundaria, casi duplica al de niñas en la misma condición, 977 mil vs 539 mil para el caso de las niñas.
Esta tendencia, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la cultura (UNESCO), no es exclusiva de México, sino que se presenta en la mayoría de los países latinoamericanos.
En el Informe de Seguimiento de la Educación Para todos en el Mundo 2015, que analiza los esfuerzos por erradicar la disparidad de género en el sector educativo, las cifras revelan que en 14 de 43 países de América Latina y el Caribe, el porcentaje de niñas matriculadas en la secundaria es uno, dos y hasta 6 puntos porcentuales mayor, como en el caso de Surinam, respecto de los hombres.
La paradoja, es que en todos los países de América Latina, incluido México, el acceso a la educación primaria en 1999 o favorecía a los niños o era del 50 por ciento entre ambos sexos; y en el caso de secundaria la desventaja estaba claramente marcada en contra de las niñas; en México era de 47 niñas por cada 100 estudiantes.
¿Se olvidaron de los niños?
El Objetivo 5 de las Metas de Educación para Todos acordado por los Gobiernos de Naciones Unidas y firmado en el año 2000, buscaba “suprimir las disparidades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria de aquí al año 2005 y lograr antes del año 2015 la igualdad entre los géneros en relación con la educación, en particular garantizando a las niñas un acceso pleno y equitativo a una educación básica de buena calidad, así como un buen rendimiento”.
El Informe de la UNESCO señala que de los 145 países sobre los que se disponía de datos respecto de ambos niveles, menos de la mitad, el 43 por ciento, alcanzó la paridad de género en la matrícula de primaria y de secundaria, o es probable que la alcancen en 2015.
Poco más de una cuarta parte, el 27 por ciento, es probable que consigan esa paridad en la enseñanza primaria, pero no en la secundaria, es el caso de México, lo cual no afecta a las mujeres, sino a los hombres.
Indica que la disparidad de género se observa en un mayor número de países en la enseñanza secundaria más que en la primaria.
“En 2012, el 63 por ciento de los países sobre los que se disponía de datos aún no habían alcanzado la paridad entre los sexos en la matrícula de secundaria; mientras que el número de países con disparidades en detrimento de los varones igualaba al de países con disparidades en perjuicio de las niñas”.
Señala que en el 32 por ciento de los países, estaban matriculadas menos de 97 niñas por cada 100 varones, mientras que en otro porcentaje igual, la mayoría de América Latina, las niñas superaban a los varones en la misma proporción.
“Los sistemas de educación formal no atienden adecuadamente a las necesidades de millones de niños del mundo entero, un hecho que a veces se pasa por alto en vista de la desproporcionada desventaja general que siguen padeciendo las niñas.
“Si bien estas (las niñas) continúan teniendo menos probabilidades que los varones de ingresar en la escuela antes que nada, en muchos países los varones corren mayor riesgo de no avanzar ni concluir un ciclo educativo”, expresa UNESCO.
Indica que se necesitan políticas distintas para las niñas y para los varones a fin de apoyar la matriculación y la finalización escolar de unas y otros.
Desertan niños más que las niñas
Claudia Alonso Pesado, directora general adjunta de Igualdad de Género de la SEP, señaló que esta disparidad en la matrícula entre niños y niñas en secundaria se debe sobre todo a la deserción.
“En primaria nos salvamos, en secundaria se van más niños, lo mismo que en educación media superior, lo que estamos analizando, estos son los cruces que estamos haciendo”, expresó Alonso.
Dijo que debe preocupar el hecho de que los varones vayan en menor medida a la escuela, porque lo que se requiere es que todos concluyan con las mismas oportunidades.
“En ese sentido, como política nos debe preocupar que todos vayan y concluyan la educación secundaria”, expresó.
La UNESCO reconoce igualmente que los varones dejan tempranamente la escuela debido a la pobreza y a la obligación o el deseo de trabajar, a lo que suele sumarse el ingreso tardío en la enseñanza, un pobre desempeño escolar y la consiguiente falta de interés en la escuela, y factores tales como la procedencia étnica y otras formas de marginación.
Gabriela Delgado, investigadora de la UNAM, especialista en educación y género refiere que la desventaja educativa de los varones, ahonda la disparidad de género.
“Si consideramos que la educación permite prevenir una serie de situaciones como son los embarazos y matrimonios tempranos, el espaciamiento de las hijas e hijos, las enfermedades; resulta que las adolescentes tendrán mayor información; pero, sus contrapartes masculinos no, y el enfrentamiento con ellos será más difícil en la medida que ellos sienten que todo derecho de las mujeres les resta privilegios patriarcales; entonces el hecho de que haya mujeres “educadas” compañeras de hombres que por costumbre se les mantiene en roles tradicionales hará más profunda la brecha entre los géneros”, expresó.
La especialista explica que la escuela expulsa a los hombres porque sus aprendizajes, no son significativos, no ganan nada con ir, en cambio las adolescentes adquieren otros posicionamientos sociales.
“¿Por qué se van los chicos de la escuela? ¿Será porque las convenciones y tratados internacionales han hecho que los países enfoquen sus esfuerzos en beneficio de las mujeres, olvidando que las cuestiones de género hace referencia a las relaciones de igualdad entre mujeres y sólo se hacen acciones afirmativas como apoyos escolares (becas) para la mujeres?”, cuestionó.

