norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Como si algo hiciera falta, la autoridad electoral se adueño del escenario nacional y en un acto de gran energía y valentía política, decidió eliminar a Marcelo Ebrard de la contienda, dejando al Partido Verde como el único autorizado a violentar la ley de la manera que mejor le convenga y en tantas ocasiones como le convenga.

El muy discutible fallo en contra de Marcelo Ebrard, deja a la autoridad electoral en un terreno no sólo resbaloso, sino de alto riesgo para la sociedad. Se sanciona a un político por violar una de las partes del proceso de selección, pero se deja actuar a un partido dedicado a mentir a los ciudadanos y a conseguir ventajas ilegales gracias a la violación de la ley.

Mucho más allá de la personalidad del señor Ebrard, que hoy simplemente cosecha mucho de lo que sembró a lo largo de su trayectoria, lo que a los ciudadanos importa es entender que para la autoridad electoral existen diferentes medidas para aplicar la ley. Con todo lo que ello representa.

La sanción a Ebrard puede tener todos los elementos que los juzgadores quieran. Pero en la mente de los votantes queda la duda de si la forma en que se aplicó la ley en contra del ex muchas cosas, no tiene que ver más con el escándalo de la llamada casa blanca.

No puede olvidarse que a Marcelo Ebrard se le acusó de “filtrar” toda la información de la citada mansión. Y el delito fue el dar a conocer la compra y no el conflicto de intereses derivado de esa operación. Venganza política, con el tribunal electoral como instrumento.

Al mismo tiempo, para el Partido Verde se mantienen vigentes todo tipo de privilegios. La gracia política para el aliado.

No importan ni la violación comprobada de la ley, ni las ventajas adquiridas de manera ilegal, o el haber alterado de manera clara, el principio de equidad o el gasto multimillonario que nadie quiere investigar. El Verde es el aliado del PRI y del gobierno federal. Es el soporte que el oficialismo

requiere para asegurar los votos en la próxima Cámara de Diputados.

Así, aquí la ley simplemente mira para otro lado.

No se toma en cuenta, de manera alguna, el que existan miles de firmas de ciudadanos que no piden, sino que exigen, que se sancione al Verde. No importa que los ciudadanos quieran que se retire el registro a los verdes.

Menos importa que no se hayan investigado de manera efectiva todas las irregularidades. Se acepta el hecho por la simple y sencilla razón de que los verdes son el consuelo para las carencias de los priístas.

La autoridad se protege con el argumento de que los ciudadanos deben decidir en las urnas. Y con ello lo que realmente hacen es convertirse en cómplice de una trampa que mas tarde o mas temprano habrá de presentar su factura a la democracia mexicana.

La autoridad se portó enérgica ante la denuncia curiosamente, del perredismo que guarda silencio cómplice, ante las trapacerías del Verde. Y ejerció su poder en contra de Ebrard ante una acción que no fue del todo demostrada.

Pero ante los hechos que sí han sido claramente acreditados, que sí han sido puestos en evidencia y que sí alteran el proceso electoral, esa misma autoridad ha decidido simplemente guardar silencio.

La frase aquella que habla de “a los amigos, justicia y gracias. A los enemigos, justicia a secas” ha quedado totalmente acreditada por la justicia electoral.

Habrá simplemente que modificar alguna de sus partes. Y colocar al Partido Verde como “amigo” y a todos los demás, especialmente a los ciudadanos, como “enemigos”.