norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

La receta ante el fracaso es la misma. Indignación oficial. Señalamientos en torno al “no nos detendrán”. Promesas de desmantelamiento del enemigo. Y la toma del poder por parte de un delegado enviado desde el centro. Pero en el caso de Jalisco, como en otros más, lo único que está claro es que el gobierno estatal ha sido políticamente, declarado muerto.

El gobierno de Enrique Peña Nieto ha lanzado el compromiso de acabar con el Cartel de Jalisco Nueva Generación. Y el secretario de la Defensa, ha mostrado no sólo su indignación y enojo, sino que ha hecho un llamado a la ciudadanía para que se una a la lucha en contra de los delincuentes.

Y en ambos casos, no queda espacio para dudas. Esa es la ruta que hay que seguir.

El problema es que el gobierno actual tiene dos años y medio en el poder y los problemas avanzan y las promesas desaparecen. Es más, hace un año, en Tamaulipas, se lanzó un compromiso muy parecido al que hoy se presenta tras los sucesos del viernes pasado en cuatro entidades, en donde las fuerzas del estado fueron simplemente, vencidas por la delincuencia.

Del mismo modo, al arranque de la administración federal, se realizó un operativo en Michoacán, con un “comisionado especial” que tenía como objetivo fundamental, pacificar la entidad, algo que, más allá de los discursos, no se logró realmente. Los hechos de Apatzingan dejan tantas dudas abiertas, que es inaceptable pensar que todo se resolvió de acuerdo a lo prometido.

Con estos antecedentes, las medidas que se han tomado en Jalisco, lo único que dejan ver es la enorme desconfianza que las autoridades federales tienen en torno a las autoridades locales, encabezadas por el gobernador Aristóteles Sandoval.

De lo demás, habrá que esperar. Los resultados en Tamaulipas, en Michoacán y a nivel nacional no permiten mucho optimismo.

El gobierno dice que se avanza. Que se ha puesto fuera de circulación a la mayor parte de los

líderes de la delincuencia y que la determinación se mantiene. El problema es que la realidad dice que la violencia se mantiene y que a cada capo detenido lo suple otro. O varios, con lo que el problema se multiplica.

Sin embargo y aun si se toma por buena la versión del gobierno, lo que no se quiere analizar a pesar de la evidente importancia que tiene, es la razón del fracaso en el operativo del viernes pasado.

El ridículo de las fuerzas de seguridad del estado es evidente. La respuesta de los delincuentes fue apabullante. Y la pregunta obligada es ¿en dónde está la inteligencia con la que se nos prometió, se realizaría el combate al crimen organizado?

Como es interrogante no se responde, la especulación se mantiene abierta. Pero si todo funcionó bien ¿cómo es que no se lograron los objetivos señalados? ¿En dónde están las fallas?

De ahí, las preguntas siguientes son sencillas ¿Quiénes sabían del operativo? ¿Se tenía control sobre la información? ¿No se tenía la información precisa? ¿Quiénes fueron los responsables?

Justo en el momento en que las fuerzas armadas enfrentan una seria problemática de credibilidad, una falla de este tipo no abona en su favor.

El fracaso del viernes pasado es serio. Y son muchos los que hablan de una “filtración” de la información, lo que simplemente llevaría el problema a un nivel más serio.

Es claro que el operativo Jalisco no funcionó. Y lo es también que las posibilidades no son muchas: No se contó con un trabajo de inteligencia eficaz ni suficiente. No se operó la incursión de manera adecuada. O los delincuentes tenían la información sobre el operativo y pudieron defenderse de manera más que efectiva.

Y en cualquiera de esas posibilidades, la autoridad queda derrotada. Pero en el caso de una filtración, el problema inicia en casa. Y eso simplemente revela que los dos años y medio de gestión del actual gobierno, todo lo que se ha hecho resulta inútil, por la simple y sencilla razón de que lo importante ha quedado, a querer o no, lejos del alcance del gobierno.

Por ello la pregunta entonces se mantiene en el aire: ¿hasta cuándo se piensa atacar la ruta del dinero?