miguel angel rochaMetro y las agarraderas de JOC
Miguel A. Rocha Valencia
De nueva cuenta sale a relucir el tema de inseguridad en el Sistema de Transporte Colectivo, donde los trabajadores aseguran que accidentes, retrasos y deterioros no son casuales y tienen como fin, justificar, como se hizo en el caso de las tarifas, la privatización de diversos servicios, incluyendo el mantenimiento.
Una vez más, como ocurrió hace dos años cuando se elevó la tarifa, suceden incidentes, se hacen más largos los intervalos en las corridas, escasean refacciones y herramientas y se hace notorio el deterioro en diversas rutas del Sistema, sin que el director del mismo, Joel Ortega explique razones.
Los únicos que comentan son los trabajadores quienes afirman que Ortega Cuevas, ha visto la posibilidad no sólo de utilizar para fines distintos el presupuesto de mantenimiento del Metro, como ocurrió los dos años anteriores, sino además, concesionar diversos servicios, incluyendo desde luego actividades que corresponderían al Sindicato.
Plantean que el actual director del Metro, de quien han solicitado su remoción al jefe de Gobierno Miguel Angel Mancera, intenta al mismo tiempo, debilitar a la organización sindical haciéndola aparecer como un estorbo para la administración del Sistema, así como incumplir con sus responsabilidades. De esa manera se justificaría el integrar a empresas privadas a dar mantenimiento a todo el sistema, no sólo es las instalaciones de los túneles que incluyen vías y cableados, sino también a vagones y estaciones.
Tras la maniobra se “esconden” muchos recursos presupuestales. Tan sólo den el caso del mantenimiento “cotidiano”, se involucra a 450 millones de pesos, los cuales según los mismos trabajadores, no se ejercen como tampoco las partidas para la renovación de herramientas y adquisición de refacciones, llantas, cableado o lámparas.
El caso es que el Metro cada vez está peor; no mejoró con el aumento a la tarifa y la muestra, son los asaltos cotidianos  a pesar de que se pagan muchos millones con el alquiler de la policía privada que tiene concesionada la vigilancia.
Quienes utilizamos el servicio comprobamos la lentitud con que se mueven los convoyes los que aun sin llevar otro al frente hasta con 10 o hasta 15 minutos de diferencia, paran constantemente sometiendo a los usuarios a un auténtico temazcal pues el supuesto aire “achiflonado” funciona sólo en contados vagones.
Respecto a la inseguridad, ahí está el reciente asalto a extranjeros en la estación Hidalgo, una de las más vigiladas”. A plena luz de día y con la presunta presencia de gendarmes despojaron de sus pertenencias a los turistas, algo que es constante y más frecuente en otras rutas y afuera de  terminales, donde para salir los usuarios primero se santiguan.
Más aún y para acallar las críticas, se cerraron negocios de fijos y semifijos en diversas estaciones, con el pretexto de mejorar condiciones climáticas y de seguridad. Lo que no dijeron es que esta medida es sólo temporal y electoral, pues pasando los comicios volverán a abrir. Por eso los espacios sólo están resguardados con tablones.
Lo mismo sucedió con los vagoneros a quienes quitaron durante un  tiempo para justificar el aumento a la tarifa, pero regresaron y gracias a ellos compramos desde discos pirata con libros, música, videos y… todo lo demás.
A pesar de ello y las acusaciones directas en su contra, Joel Ortega Cuevas, está firme en la dirección del STC. Buenas agarradera$$$ ha de tener.