miguel angel rochaAngustiante situación financiera
Miguel A. Rocha Valencia
Se me pusieron de punta los cabellos. Ahora sí no sé qué va a pasar, pero la noticia dada por el secretario de Energía Pedro Joaquín Coldwell es para preocuparse en serio porque luego de tres años, medio sexenio de sostener que los mexicanos pasaríamos –ahora sí- a formar parte del primer mundo, con empleos y salarios de lujo, con rangos muy por abajo de la media internacional en hambre y pobreza, así como los más altos niveles de productividad.
Todo eso, a la basura y por la contra se profundizan los problemas económicos, estos también, estructurales y que se traducen en desempleo, encono, inconformidad, violencia y enriquecen el caldo de cultivo para la inseguridad que a pesar de los discursos, crece de manera alarmante.
De los miles de millones que se nos anunciaron durante años, se concluye que en total y gracias a la reforma estructural y que tenemos al mejor empresario petrolero del mundo en la persona de Emilio Lozoya Austin, llegarán, si se logran, 620 millones de dólares.
Esta es una noticia demoledora para las aspiraciones de los hacedores de las políticas públicas y un golpe seco para los mexicanos que con todo y regañadientes, guardaban la esperanza de una mejora con “quienes si saben gobernar” y que a final de cuentas reconocen que las expectativas no fueron las correctas, que los millones y millones que pagaron a los expertos que construyeron los escenarios futuristas de las reformas estructurales, fueron un desperdicio y una equivocación rotunda.
Para colmo, la deuda pública supera ya el 56 por ciento del PIB. Es decir recurrir a pedir prestado sin un soporte en economía interna, no es alternativa sana.
Ahora los cambios son obligados, urgentes, pero no sólo de personajes sino como diría el discurso oficial, de “paradigmas”, de cómo hacer las cosas.
Todo habrá de reconstruirse; las bases de sustentación económica de la actual administración, se desmoronaron, nunca estuvieron fijas y tan es así que las cosas van de mal en peor. Los focos rojos en la administración federal, se prendieron a todo lo que dan y existe pánico, angustia porque no saben para dónde jalar.
Bueno hasta los operadores políticos se notan inquietos, ya no hablan con el aplomo acostumbrado a pesar de que entre ellos hay gente de mucho talento y experiencia. Ellos mismos van las expectativas mal y de malas. No ven alternativas reales.
Incluso consideran que cambiar de políticas a medio sexenio es tan riesgoso como cambiar de caballo a mitad de un río caudaloso. Reconocen que hay errores garrafales, que se ha impuesto la ignorancia y la soberbia en vez de aceptar la equivocación o el cambio de escenarios.
Es tal la situación que dentro del mismo gobierno se advierte que no se trata de un cambio de personajes y se advierte que un ajuste en materia de comunicación social sólo se podrá lograr cuando lo demás se ajuste a la realidad que vivimos los mexicanos de a pie, pues somos el objetivo de las políticas públicas que desde ya, podrían calificarse de fallidas tanto en economía como en seguridad.
Podrían empezar por reconocer que la reforma energética llego 20 años tarde o más y que quienes elaboraron las expectativas eran ignorantes o los únicos que no sabían que Estados Unidos se volvía autosuficiente, que la economía externa estaba en un mal momento y que, la producción y explotación en México al igual que el tema refinación, iban a pique.
¿Acaso eso no lo sabía el mejor empresario petrolero del mundo? Si hay cambios, por favor, que sean en serio.