Miguel Angel Mancera anunció que en unos días más, se presentarán acciones para mejorar, de manera sustancial, el servicio en el Metro. Sin embargo, lo que realmente Mancera buscó plantear, fue el hecho, importante en la política, de que administración había logrado ya, algo más que una tregua con los trabajadores del tren subterráneo.
El titular del gobierno del Distrito Federal apareció en escena, al inicio de semana, con una reunión privada con el sindicato del Metro. Y anunció al término del encuentro, que se tienen programadas unas “cuatro o cinco acciones” que ,mejorarán de manera importante el servicio.
Estas acciones requerirán de importantes inversiones, lo que llevará a la utilización del fondo creado con el dinero obtenido con el aumento en la tarifa del servicio hace ya más de un año.
Mancera habló también de que el sindicato comentó sobre irregularidades existentes “desde el 2003” y señaló que “este es un buen momento” para mejorar el servicio.
Pero, como es fácil adivinar, todo esto parece más una obra política, que otra cosa.
Si se recuerda que unos días antes del accidente registrado en la Línea 5 del Metro el sindicato había hecho patente su descontento con la falta de atención de las autoridades a los problemas y que había denunciado que en el último año las fallas habían aumento un 80% y que además denunció el intento del gobierno de Mancera por privatizar los trabajos de mantenimiento en trenes e instalaciones, tenemos un panorama más amplio de lo que sucedía hacia el interior del Metro.
Del mismo modo, habrá que recordar que después del accidente, el sindicato mostró energía ante las autoridades que pretendieron responsabilizar a los trabajadores del accidente. Y cuando se presentó el dictamen que dejaba a las autoridades fuera de toda responsabilidad sobre lo ocurrido, las cosas llegaron a un punto en el que el gobierno del DF tenía ya mucho que perder.
Así, se iniciaron las negociaciones. Que parecen haber terminado ayer.
El anuncio entonces no resulta más que la presentación de una nueva relación.
No resulta de cualquier manera, aceptable la idea de que el sindicato sabía de irregularidades desde el 2003 y que las autoridades, de todos los gobiernos desde entonces, todos del PRD, nunca prestaron atención a lo sucedido. O dejaron correr las cosas sin importar lo que pudiera ocurrir.
Del mismo modo, es poco atendible el dicho del señor Mancera en torno a las acciones “de beneficio directo” para la sociedad, ya que al momento en que se trabajó para conseguir el aumento en el precio de la tarifa, esa fue la promesa que se realizó a los usuarios. Habría aumento, pero a cambio se tendría un mejor servicio. Trenes con aire acondicionado incluso.
La realidad es que Miguel Angel Mancera se preocupó no por el servicio en el Metro, sino por no tener un frente político de alto impacto abierto. No se requiere de mucho para comprender el daño que a un gobierno “de izquierda” le podría significar un choque político con un sindicato como el del Metro.
La intención del gobierno del DF es mostrar que no hay choque con los trabajadores. Y ello queda claro con el anuncio de que en torno a las investigaciones sobre el accidente en la Línea 5. el sindicato de trabajadores de la institución tomará parte. Las fallas serán técnicas y todo mundo contento.
Pero la situación puede haberse resuelto en el plano laboral. Y puede ser que incluso Mancera haya mejorado sus posiciones políticas.
Sin embargo, a cambio de ello, ha mostrado su desprecio más absoluto por la sociedad. Las promesas de mejorar el servicio son ahora para los trabajadores, por más que se hable de los ciudadanos. La mejoría responderá a los acuerdos con el sindicato y no a los compromisos con la sociedad.
Mancera mantiene su estrategia de negociar todo. Lo que sea, con tal de que a cambio de ello, el beneficio político para su grupo sirva para sus ambiciones para el 2018.


