Miguel A. Rocha Valencia
Lo sabemos: quien inventa el juego, crea la trampa, y en materia electoral los señores diputados y senadores, como integrantes de la burocracia política o sea de los partidos, no se van a quedar desamparados o se van a arriesgar al castigo popular a causa de sus errores, excesos, incapacidades o liviandades.
De tal suerte que si los mexicanos decidiéramos “castigarlos” con un voto nulo en las elecciones, el daño no sería para ellos, por el contrario, se favorecerá a aquellos que tengan mayor capacidad de acarreo o cuenten con más estructura. En materia de efectos de las canonjías económicas, políticas y de poder, los legisladores son los ganones, aún si votaran sólo sus simpatizantes.
Esto porque legalmente los votos nulos no cuentan, sólo los que se asigne a un partido, sin importar el número; se toma en cuenta únicamente el porcentaje que signifiquen del total de la votación, no del padrón electoral y gracias a ello, se les otorgan las prerrogativas económicas que son cada vez más millonarias, se reparten puestos plurinominales y se otorgan los tiempos en radio y televisión.
Así que anular el voto para efecto de “castigo”, resulta inútil. Lo único que afectaría a una organización política es que al emitir el sufragio, pierda adeptos y se carguen a otro partido, porque con eso pierden dinero, posiciones y espacios en los medios.
Lo demás cae en el ámbito del romanticismo, de la víscera, pues pensar que a los políticos les duele que la gente no vote o anule el sufragio, es una quimera. A esa casta no le importan los “castigos morales”, pues a final de cuentas eso no se refleja en dinero o poder. Les puede hasta convenir a los que tienen una plantilla más amplia.
Y como quien tiene hoy la mayoría sabe que con un voto de diferencia puede ganar todo, lo que menos le importa es promover que la gente salga a emitir su sufragio. De todos modos, con o sin el electorado, tendrán dinero y poder. Lo que piense el pueblo simplemente no les importa.
¿O acaso usted ha notado que a los políticos les preocupe que la gente los repudie y que esa casta se ubique con el 68 por ciento de reprobación, peor que policías y se les tenga por corruptos y culpables de que el país esté en crisis?
¡Claro que no les importa!, por el contrario, se ríen y carcajean cuando se habla de voto de castigo. Lo único que les puede preocupar es que a la hora del sufragio este sea copioso pero en favor del contrario. Eso si los puede afectar dado que cada decisión a favor de otra opción, les cuesta dinero y poder. Todo queda entre ellos.
La única alternativa es votar por “el menos peor” o hacer la diferencia con el voto para que los no tan mañosos equilibren la balanza y obliguen a negociar a los de las “grandes mayorías”, a los que “sí saben”.
En el fondo no tenemos escapatoria. Los dueños del poder y el dinero no van a soltar nada al pueblo, no se van a poner reglas que les duelan y se van a seguir burlando de la prole, como lo muestra el propio árbitro electoral Lorenzo Córdova (quien ahora resulta que es víctima) al darse a conocer la grabación en que hace mofa de un indígena, la cual le fue festinada incluso por los líderes camarales que, muy en corto, le recomendaron tener más cuidado para la próxima.
Así son, así piensan de los mexicanos y estos, los mexicas, sin opción legal, por el momento, para cambiar las cosas… ni el gobierno.


