Miguel A. Rocha Valencia
La matazón en Tanhuato, Michoacán, donde fueron acribilladas 43 personas, 42 de ellas presuntos delincuentes, superó todo lo imaginable en un territorio donde según Alfredo Castillo Cervantes, excomisionado para la Seguridad y Desarrollo Integral de esa entidad reinaba la paz luego de la captura de cabecillas de las autodefensas como “La Tuta” y varias decenas de presuntos narcotraficantes.
Pero la verdad es otra e incluso lo comentamos en estos espacios dado que periodistas locales nos aseguran que existe una gran represión hacia medios informativos y periodistas incluyendo corresponsalías e independientes.
Se afirma que incluso varios de ellos están amenazados por la autoridad de dar a conocer grabaciones clandestinas sobre presuntas entrevistas con criminales.
La consigna es no revelar el grado de violencia que persiste en el estado de Michoacán, donde comunidades o rancherías, están sojuzgadas por criminales algunos llegados de otros estados como Jalisco. Entre los municipios más afectados está Yurécuaro y otros cercanos a Jalisco y Colima, donde también hay células armadas.
Incluso una de las principales actividades a que se dedican los lugareños a querer o no, es la de vigilantes de los criminales, para lo cual se les dota de teléfonos móviles y en algunos casos coches transformados en taxis que a través de radiocomunicación dan cuenta de los movimientos de policías y militares, operativo que por lo visto les falló y por eso los 43 muertos.
Esta violencia no es nueva sino que data de años anteriores incluso el 21 de marzo de 2014, fue asesinado a las puertas de su casa el Presidente Municipal de Tanhuato, Gustavo Garibay García. El Comisionado Castillo Cervantes y el secretario de Gobernación, Miguel Osorio, se comprometieron a resolver el caso, obvio, no lo hicieron. El Sucesor, José Ignacio Cuevas Pérez quien asumió el 30 de abril de 2014, confirmó que nada se hizo y él, teme por su vida.
Más aun, en 2013 fue asesinado Pedro Córdova, secretario del ayuntamiento, donde tenía pocas semanas de haber asumido el cargo luego de la renuncia de su antecesor Erick Ramírez Basurto quien fue amenazado. Antes, dos mujeres, Leticia Mendoza Ledesma y Laura Ponce Esquivel, fueron ajusticiadas a tiros y encajueladas.
Es decir, se sabía que el municipio como otros fronterizos con Jalisco, era guarida de criminales ajenos a los guardias comunitarios y a los tristemente célebres “Templarios” y desde hace por lo menos tres años, era notorio que los de Jalisco Nueva Generación eran los “buenos”, pero intocables incluso con lazos muy importantes en los círculos de poder político y económico.
Total que faltan pocos días para las elecciones federales intermedias y locales en varios estados y los altos niveles de violencia continúan en entidades como Michoacán, Jalisco, Guerrero, Sinaloa, Tamaulipas., Nuevo León, Veracruz, Estado de México.
El Sistema Nacional de Seguridad que encabeza Monte Rubido no parece dar resultados, no hay la coordinación esperada, hay fugas de información, grupos delincuenciales “preferentes”, las policías como la mexiquense sin terminar procesos de evaluación y confiabilidad y lo que es peor, una Procuraduría General de la República que no termina por saber sus atribuciones y que no actúa, pues hoy, hay cuerpos de seguridad reactivos. Los de investigación e “inteligentes” parece que desaparecieron.


