Miguel A. Rocha Valencia
Si los objetivos del Presupuesto Base Cero es reducir gastos, sobre todo innecesarios sin afectar actividades prioritarias y suprimir las que no lo son, entonces los mexicanos corremos un grave riesgo, pues quienes habrá de definir tales categorías, son los mismos que hoy no saben cómo reactivar la economía o gastar donde deben.
De hecho si a eso vamos, seguramente se van a gastar muchos, pero muchos millones de pesos en contratar los asesores de cada área que van a conformar el gasto, incluyendo aquello que se eroga, pero desaparece sin explicación, incluidos subejercicios, débito y lo destinado a inversión.
Lo otro, los haberes o sea los ingresos, ya los tienen aunque aún no se defina teóricamente la cuantía pero seguramente será superior a lo presupuestado este año donde se incluyeron cerca de 650 mil millones de pesos de deuda tanto en pesos como en dólares.
Esto constituye de entrada una contradicción dado que si por ley deberán conseguirse más de cuatro billones de pesos para hacer frente al gasto con todo y que tenga una base cero y no los porcentajes de ajuste a cada área o programa, en dónde van a quedar los dineros que no se gasten.
Ese es un gran riesgo pues si bien se van a realizar ahorros no gastando en asuntos no prioritarios ni se observarán subejercicios, el destino del dinero será el mismo, el limbo de los fideicomisos que como chistera de mago, desaparecen recursos, como ocurre año con año y de lo cual da cuenta la Auditoría Superior de la Federación pero “no pasa nada”.
Esto último contraviene el espíritu de la transparencia independientemente de que a la hora de elaborar la Ley de Ingresos habrá un rango mayor de error pues para más o menos calcular lo que se necesitará para atender las áreas “pri-oritarias” se deberán crear escenarios teóricos y en eso, todo lo ha fallado a la actual administración con todo y que los nubarrones económicos eran evidentes.
Por ejemplo en el caso del petróleo, todos sabían que el principal comprador, EU sería autosuficiente y por lo tanto las ventas y demanda caerían y con ello los precios. Así que apostar por “tiradas” oficiales respecto al corto y mediano plazo, es un albur y a largo término, un suicidio.
No se olvide que el presupuesto base cero es una metodología de planeación que trata de reevaluar cada año todos los programas y gastos. Para ello proporciona información detallada sobre los recursos económicos que se necesitan para lograr los resultados deseados eliminando duplicidad de esfuerzos.
Es decir, identifica paquetes de decisión y clasifica según su importancia, mediante un análisis de costo beneficio; fija metas y objetivos, toma decisiones relativas a las políticas básicas de la organización.
Se oye fácil, se piensa sencillo pero la verdad se antoja muy complicado, sobre todo si se recurre a los asesores que confeccionaron los anteriores presupuestos, y son las mismas autoridades encargadas de aplicarlo.
Ambos mostraron incapacidad o bien, en el camino de los ingresos al gasto “algo” ocurrió. Dicen que se perdieron muchos miles de millones producto de la ineficiencia o desvío presupuestal y si eso ocurrió, pues ni con la mejor metodología se alcanzarán los objetivos prometidos en ninguna de las áreas.


