miguel angel rochaContradicciones de la economía
Miguel A. Rocha Valencia
Dice la OCDE que México crecerá por arriba del promedio de los 34 países miembros de la organización (2.9%) aunque en realidad las expectativas no dan más allá del dos por ciento. Para colmo y en su afán de ver las cosas “color de rosa”, el titular de Hacienda, Luis Videgaray expresa una contradicción preocupante:
“La buena marcha de la economía mexicana se debe a que ya comienza a sentirse el efecto de las reformas estructurales acometidas, que “son difíciles de poner en marcha porque son costosas y los efectos no se sienten a corto plazo”.
Es decir, están en marcha las reformas o son difíciles de poner en marcha, y o “comienzan a sentirse sus efectos” o no “se sienten a corto plazo”.
En sólo tres líneas, el secretario de Hacienda plantea dos aseveraciones contrarias por lo que habría qué elegir cual creer. Si es lo primero, entonces continúan con el falso discurso de que vamos muy bien, que el crecimiento se da gracias a las reformas.
Pero si es lo segundo, entonces aún no están en marcha tales reformas y sus efectos no se dan en el corto plazo ni darán en el mediano, pues ya van a cumplir entre dos y tres años de haberse implementado. Lo cual sería la realidad que todos palpamos.
Respecto a la OCDE que se ha convertido en un poder fáctico aplaudidor de las reformas y recibe del gobierno mexicano diversas partidas incluso por asesorías, el mes pasado diagnosticó que la economía de nuestro país no avanzaba como era debido y que se profundizaban las diferencias en el ingreso, lo cual es parte de las políticas económicas.
Hoy nos da la palmada y dice que habrá crecimiento superior al promedio de los países afiliados, lo cual es demagógico por cuanto que porcentualmente no es lo mismo un dos por ciento en la economía de Estados Unidos que en la de México. La traducción en dólares es abismal.
Por eso más allá de las declaraciones y los aplausos centaveados está la realidad de una economía donde los recortes al gasto público se reflejan en ausencia de inversión, disminución en los programas sociales y nómina de gobierno, lo cual afecta al sector privado pues se da una disminución inmediata en el consumo y con ello al empleo “formal” con crecimiento en sentido inverso, de la informalidad.
Esa contradicción es la que se visualiza en el discurso del secretario de Hacienda de México allá en París donde se celebra la reunión de la OCDE.
Quisiéramos creer eso de la buena marcha de la economía y los efectos positivos de las reformas, pero si el mismo Luis Videgaray no se pone de acuerdo con lo que piensa y dice, pues, habrá que tomarlo con reserva.
Pero si además afirma con una visión francamente reduccionista que el crecimiento se ve en la recuperación del consumo y resalta que en los últimos meses aumentó la venta de autos en México, lo único que nos confirma es que se han profundizado los diferenciales del ingreso y que hoy ganan más los que más tienen y los de menos percepciones, así se quedaron, justo como lo mencionó la OCDE apenas el 20 de mayo pasado cuando analizó la desigualdad salarial y subrayó que los mexicanos sólo estamos superados por Chile en ese renglón ¿O no?