norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

El camino aún es largo y evidentemente complejo. Pero el resultado de las elecciones de ayer deja ver que en el país, las cosas han cambiado. Y mucho.

A pesar del evidente abstencionismo, que puede ser una muy mala señal para todos, es claro que los ciudadanos no se sienten a gusto con los partidos políticos. Y la lucha en Nuevo León es la mejor muestra de ello.

El PRI, con el apoyo de todos los partidos importantes, no pudo vencer a un candidato independiente. Se le acusó de todo. Se lanzaron videos ofensivos y tramposos en su contra. Se recordó que no se puede gobernar sin estructura y Se buscó que el temor de los votantes fuera factor en la elección.

Y el PRI perdió. El partido tricolor fue capaz de enredar de una manera impresionante, el proceso y su fracaso es enorme. Desde el Senado, con Emilio Gamboa a la cabeza, y desde el gobierno estatal, con todo el peso del poder, se trabajó para vencer a Jaime Rodríguez. Y la sociedad simplemente no reaccionó como se quería.

Nuevo León entonces se convierte en un dolor de cabeza para los partidos políticos. A partir de ahora las candidaturas ciudadanas cobra fuerza. Y se colocan en al futuro político como una opción que no podrá ser puesta de lado así como así. Los partidos políticos por fin, tendrán que entender que para vencer, deberán estar realmente, más cerca de la sociedad.

El otro ejemplo de lo sucedido ayer, y que tiene mucho de importancia política, es el de Sonora, en donde el PAN simplemente pagó las muchas facturas que como gobierno, tenía pendientes son los votantes de esa entidad.

Para el panismo, Sonora tenía una importancia evidente. No sólo significaba mantener el poder en el estado, sino que además, tenía ante sí la posibilidad de acreditar fuerza política y capacidad de respuesta.

Por el otro lado, los priístas tenían a Sonora como una elección fuera de la normalidad. En Sonora el PRI se jugaba mucho de su representación.

Hace alrededor de un año, durante una gira por la entidad, y por supuesto fuera de los eventos oficiales, el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, convirtió a Manelio Fabio Beltrones en el responsable político de los comicios estatales. El triunfo del PRI entonces, tenía una importancia extra. O la derrota si hubiera llegado.

Todo mundo entendió que desde la estructura misma del PRI se entorpeció todo lo posible, al trabajo electoral de Claudia Pavlovich.

En el Senado, otra vez Emilio Gamboa, se impulsó la precandidatura del senador Ernesto Gándara. Así, Beltrones tendría que trabajar para un rival político. El triunfo no le beneficiaría en nada y la derrota le sería cobrada con creces.

Pero se impuso Pavlovich a quien el PRI le negó el respaldo final al no asistir César Camacho al cierre de campaña.

La idea de una negociación en la elección rondó siempre el proceso. Si las elecciones quedaban en el marco de un triunfo apurado, todo podría suceder.

Pero la victoria para la priísta fue clara. El PAN podrá pelear otros estados. Pero parece imposible negociar Sonora.

Dos elecciones, de varias que habrá que analizar, en donde el PRI fue capaz de enredar de manera más que torpe, los procesos. Y ahora, en el resultado final, lo que salta a la vista es que si hubo elecciones, pero que el rechazo a los partidos y a los gobiernos, es más que evidente. Y sumados, estos son factores que tendrán que analizarse con mucho cuidado.

Antes de que se conviertan en problemas de muy difícil solución.