Miguel A. Rocha Valencia
Dirán lo que quieran pero no hubo sorpresas, ganaron los previstos incluso en los porcentajes de la Cámara de Diputados, donde el PRI como tal lleva el 28 por ciento seguido del PAN con 20.86 por ciento, PRD con el 10.79 y Morena con el 08.49 por ciento, cifras que variarán de aquí al cierre del escrutinio final, donde las dos noticias sobresalientes son el 47.48 por ciento de votación alcanzado y que los partidos del Trabajo y Humanista, pierden el registro federal. Faltan ajustes, pero serán menores.
Esto es que PRI se perfila con 199 diputados federales; PAN 110, PRD 55, Verde 45, Morena 37, Movimiento Ciudadano 27, Nueva Alianza 10, Encuentro Social 9; PT 7, un independiente y Humanista cero. Con ello el tricolor sumaría con sus aliados 254 legisladores.
Desde luego se subraya la tranquilidad con que se desarrolló el proceso ya que salvo Tixtla, Guerrero, los empujones en Mérida, Yucatán y el amago en el centro de la capital Oaxaqueña, la violencia no estalló y la gente que lo deseó, salió a votar.
Las gubernaturas se reparten con mayoría prevista para el PRI y sus aliados, las dos del PAN, una al PRD y otra al independiente Jaime Rodríguez “El Bronco”, en Nuevo León.
De tal suerte que los dos mil 176 cargos que estuvieron en juego, fueron determinados por poco menos de 40 millones de electores que acudieron a las 152 mil 512 casillas, de las cuales 92 mil se colocaron en entidades con elecciones concurrentes que incluyeron gobernador o congresos locales además de los diputados federales. En todas ellas se repartieron 87 millones de boletas electorales con un peso estimado de 600 toneladas de papel seguridad.
Habría que apuntar que la lista nominal se cerró en 82.5 millones de ciudadanos y que el gasto otorgado y autorizado a los partidos contendientes fue de cinco mil 356 millones de pesos.
Para el DF lo destacable fue que la izquierda dividida conformada por PRD y Morena, se llevaron seis y cinco delegaciones respectivamente, tres para el PRI y dos para el PAN. Xóchitl Gálvez en Miguel Hidalgo y Ricardo Monreal Avila, sacan al sol azteca de Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc.
Finalmente cabría comentar que en el recicle de posiciones se mantiene un nivel de votación similar al de anteriores periodos y que el mensaje es que la ciudadanía está cada vez más metida en los procesos, partidos y candidatos, para bien o para mal.
Este hecho no deben desestimarlo los políticos ya que la sociedad se vuelve más crítica que los políticos no deben desestimar pues se trata de un signo de incredulidad en los políticos, los partidos y los árbitros electorales que saltan de un lado a otro incluyendo el escándalo y la descalificación ciertos o falsos, pero que al final dan una imagen extremadamente negativa de quienes son gobierno.


