miguel angel rochaLa tentación sexenal

Miguel A. Rocha Valencia

Dicen que la tentación es muy grande, no es de hoy, algunos más otros menos, pero todos han tenido la tentación de trascender su periodo y mantener el poder más allá de lo establecido por la ley. El más cercano  Carlos Salinas de Gortari a quien esas fuerzas omnipresentes, que se mueven en el sistema político-económico mexicano y en el techo de las corporaciones trasnacionales, le impidieron cumplir su deseo transexenal incluso a través de un estado de excepción por él construido.

Vuelven a escucharse las voces sobre todo de quienes consideran que hay edad y energía de sobra para  continuar sacrificándose por el país.

Mueven piezas, se hacen presentes en todas las actividades del “quehacer nacional”, plantan sus “clavos”, o establecen compromisos traducidos en intereses comunes con los más importantes y poderosos con quienes, además, tejen relaciones que los hacen casi inseparables, comprometidos con “el proyecto”.

Incluso llegan a observarse detalles de autoritarismo, visos objetivos de planeación transexenal donde ceden espacios a los contrarios, ofrecen participación sustantiva del pastel del poder a los presuntamente irreconciliables y se les suma en el proyecto.

Lo importante no es que lo busquen sino para qué lo quieren, ya no si lo merecen sino si vale la pena. Total, la reelección directa no es algo extraño en los regímenes democráticos, por el contrario,  se acentúa donde el corporativismo empresarial y político tiene carta de naturalización y es parte implícita de la cultura, de los modelos ensayados a lo largo de la historia de varios países, como en Estados Unidos.

Trascender el período ordinario se traduce como un premio a la buena administración, pero también al control de las variables y balancear a favor la correlación de fuerzas inyectando ingredientes como el miedo al cambio o la inoportunidad de hacerlo dadas las circunstancias por las cuales atraviesa un país, como en México se quiso hacer con los zapatistas.

Pero intentar hacerlo cuando las cuentas son negativas, sólo se explicaría si se pensara en acciones autoritarias, de control y de silencio por parte de quienes deben hablar y hacer conciencia, opinión pública.

Esas condiciones resultan insustituibles para pensar en que se tiene a la puerta algún  proyecto de ese tipo. Incluso las elecciones intermedias “hablan” de que existen resistencias, opositores a un proyecto que hasta hoy, no ha entregado cuentas positivas, al menos no a los que son mayoría.

Ninguno de los ingredientes está presente, la inconformidad se expresa más allá de los partidos, de los “chaqueteros” que sin vergüenza ni doctrina se trepan al carro presupuestal a como dé lugar, arriando banderas, convirtiéndose en apóstatas a cambio de su rebanada de poder.

Pero además, desde los cientos de trincheras abiertas por librepensadores, de los críticos, que no francotiradores, se plantea la gran resistencia a la imposición, al autoritarismo, a la presión económica y de poder.

No, no parece haber cabida a un proyecto transexenal, al menos no por el momento, sobre todo cuando la ciudadanía se muestra tan crítica hacia esa clase que ha traicionado los valores éticos, políticos y sociales a cambio de mantenerse en el poder, usufructuar y hacer suyo el dinero y la representación populares.

Claro caben alternativas, pero una vía distinta que se pinte de autoritaria, traería serias consecuencias, salvo que contara con la bendición de los poderes fácticos que, afirman, supra gobiernan al país.