FOTO 1Especialistas del Servicio de Oftalmología del Centro Médico Nacional (CMN) “20 de Noviembre”, evitan ceguera por retinopatía del prematuro a bebés nacidos antes de las 40 semanas de gestación, mediante un tamizaje ocular que les realizan al cumplir un mes de vida, y tratamiento combinado de láser transpupilar con un medicamento antiangiogénico, en cuya aplicación son pioneros a nivel mundial.

 

Se conoce como retinopatía del prematuro al desarrollo anormal de vasos en la retina periférica, problema que en la mayoría de los pequeños se resuelve espontáneamente, pero en algunos casos progresa y puede ocasionar desde una pérdida sensible de la visión hasta el desprendimiento de la membrana y ceguera, según explica el Dr. Luis Porfirio Orozco, Jefe del Servicio y responsable del programa.

 

Durante los últimos cinco años, refiere, se ha atendido en el CMN del ISSSTE a 91 pacientes que tuvieron, al nacer, un peso promedio de entre 547 y mil 470 gramos, y con edad de gestación de entre 24 y 34 semanas. “A todos les hemos revisado ambos ojos y a quienes lo ameritaron les brindamos tratamiento para detener la progresión de la enfermedad. El resultado: ningún niño ciego”, indicó.

 

De acuerdo con el reporte “Nacidos demasiado pronto”, emitido por la Organización de las Naciones Unidas en 2012, en México 7.3 nacimientos por cada 100 son prematuros, y esta característica constituye la primera causa de enfermedades y la segunda de muerte en menores de cinco años. Ante tal riesgo, es importante la detección oportuna en todos los bebés prematuros, como se hace en el CMN “20 de Noviembre”.

 

La prueba de tamizaje para detección de retinopatía del prematuro se denomina oftalmoscopía indirecta y se realiza a la cuarta semana de vida del infante. Consiste en dilatarle las pupilas mediante unas gotas especiales y revisar, con un oftalmoscopio binocular indirecto, la periferia de la retina.

Cuando el médico descubre este problema en estadio umbral, que es la fase de la enfermedad en que se puede tratar, se procede a proporcionar el tratamiento a los pacientes que lo ameritan.

 

En el Centro Médico Nacional “20 de Noviembre” los pacientes son atendidos con terapia láser transpupilar que destruye el tejido sin circulación; en casos más complicados, se dispone de tratamiento combinado que, además del láser óptico, incluye la aplicación de un medicamento antiangiogénico denominado  ranibizumab, el cual frena el desarrollo de nuevos neovasos.

 

“Es un régimen que actúa por dos vías: destruyendo las áreas isquémicas, la retina sin vasos y frenando el  factor de crecimiento vascular endotelial que liberan las células que están muriendo, las cuales forman un tejido fibroso y desprenden la retina”, explicó el especialista.

 

Consideró necesario incrementar la capacitación de los médicos en la prueba de tamizaje ocular y en los tratamientos, cuya aplicación se hace en la cuna o en quirófano, ya que amerita sedación para los niños.

 

En cuanto a las mujeres con embarazos de alto riesgo y partos prematuros, recomendó exigir esta prueba de detección y, en su caso, el tratamiento que habrá de preservar la capacidad visual de sus hijos a lo largo de su vida.