Margarita Zavala, desde sus aspiraciones políticas hacia el interior del PAN puso en marcha la sucesión presidencial. Y con apenas dos años y medio de iniciada su gestión, el presidente Enrique Pena Nieto tendrá que dedicar a partir de ahora, buena parte de su trabajo primero, a controlar a sus allegados y después, a luchar contra desde fuera del PRI dieron vida a un fenómeno político conocido en el país, pero fuera de todo calculo en estos momentos.
El presidente de la Republica que deseaba en estos momentos disfrutar de una elección que le da margen de maniobra para los próximos anos de su mandato y de los elogios recibidos en su reciente viaje por Europa, se ha visto en la necesidad de enviar mensajes desde su gobierno y desde el PRI en favor de no adelantar los tiempos.
Pero la realidad es que, discursos aparte, la sucesión se ha iniciado y difícilmente podrá ser detenida.
El problema para el presidente es sencillo. La tradicional disciplina de su partido le servirá para evitar pronunciamientos abiertos, pero nada más. En el PRI y en el gobierno, todos entienden que a partir de los resultados electorales del pasado día 7, dejar que los independientes como la propia señora Zavala con un pie fuera del PAN o como Miguel Angel Mancera, avancen libremente, tendría consecuencias en las urnas.
De esta manera el primer mandatario tiene que encontrar el camino para que la batalla interna en su partido y en el PRI no eleve su intensidad y se acelere. Al tempo que deberá crear las condiciones para que los aspirantes rivales no consigan realmente, una ventaja importante.
Para el presidente el verdadero reto es el interno. Para nadie es un secreto que en el gabinete hay dos grandes grupos que, desde que inicio el gobierno, arrancaron su lucha por alcanzar la candidatura por la nominación para el 2018.
De un lado, el equipo que comanda Miguel Angel Osorio Chong y por el otro el grupo de Luis Videgaray. Esta ha sido una contienda política abierta y prácticamente sin reglas que controlen la situación.
En algunos momentos, estos contendientes han visto como la figura de Aurelio Nuño pasa a formar parte de los “posibles”, a pesar de que hasta el momento no ha logrado consolidar políticamente, su presencia en la lista para el 2018.
Ahora, con Mancera, Zavala y la reciente aparición de Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, en el terreno de los “adelantados” en la lucha por la sucesión, es obvio que en las filas del PRI el nerviosismo hará que muchos piensen que el presidente deberá modificar su estrategia antes de que las condiciones políticas se conviertan en un reto insalvable para el PRI.
Para el titular del ejecutivo federal esta es una situación no contemplada por nadie. La aparición de los independientes se convirtió en un problema inmanejable para los priistas y en Nuevo León se acredito el hecho de que es posible jugar primero, sin partido y después, sin televisión y sin radio.
Margarita Zavala comprendió las posibilidades de esta situación Y cambio de objetivo. Dejo a un lado la presidencia del PAN para buscar la silla presidencial. Miguel Angel Mancera se apresuró a seguir sus pasos y Moreno Valle se lanzó de inmediato en la misma ruta.
En estos momentos es obvio que el fenómeno lejos de ser controlado, tendera a crecer. Del mismo modo, es obvio que muchos grupos buscaran rutas independientes para burlar el filtro de los partidos.
Pero también lo es el hecho de que ya se sabe que el presidente podrá imponer candidato presidencial al PRI, pero que ello no significa que podrá hacerlo ganar de cualquier manera.
Para el presidente de la Republica el problema aumenta, ya que al iniciarse mucho antes de lo normal el proceso de sucesión, lo que se pone en riesgo es el control político del país.
El presidente no ha logrado vencer las dudas sobre el conflicto de interés que existe sobre su persona o sobre algunos de sus funcionarios. No ha logrado convencer en su lucha contra corrupción. Y no ha logrado que la sociedad crea que por ejemplo, en el caso del conflicto magisterial, las cosas han cambiado.
Si para tranquilizar el proceso electoral se negociaron la Constitución y la reforma educativa, el mensaje enviado por el gobierno no es alentador. Y si los rivales piensan que este el momento para iniciar la lucha por la sucesión, cual es el argumento oficial para controlar la situación?
Bastaría con ver como nadie respeto el llamo hecho por Cesar Camacho para mantener los tiempos políticos. El gobierno tiene ante sí un problema nuevo. Una sucesión adelantada que a querer o no, provoca malestar en Los Pinos, nerviosismo en el PRI y taquicardias en quienes piensan que tienen posibilidades dentro del grupo en el poder, para llegar al 2018 con margen para satisfacer sus ambiciones políticas.


