Miguel A. Rocha Valencia
Justo en el inicio de la crisis europea en la cual siempre ha estado inmersa España, se notó la salida de la Madre Patria gran cantidad de capitales. Calculándose que en estos 15 salieron de la península cerca de 200 mil millones de dólares.
Dinero que se presumiría capital de españoles, pero en realidad se trata de dinero transnacional que se mueve no por nacionalismos sino por intereses, como debe ser.
En México, gran parte de esos capitales sirvieron para comprar bancos, desarrollar proyectos de carreteras, energía, aeropuertos y desde luego, panaderías.
Son más de cien rubros distintos donde están inscritas poco más de cinco mil 300 empresas con un capital global que supera los 47 mil millones de dólares, más un tanto similar en coinversión con capitales “mexicanos”, según detalla la encuesta realizada por los Chief Executive Officers (CEO), cuyo análisis de las relaciones México-España es un compendio de 48 páginas.
Todas esas empresas son boyantes, obtienen jugosas ganancias encabezadas por Iberdrola y los bancos Santander y Bancomer, hecho curioso si se establece que simultáneamente en España, la crisis se profundiza, las clases medias desaparecen y los nobles o ricos de prosapia se suman al proletariado. Las grandes mansiones se rematan, la prostitución aumenta y el desempleo alcanza niveles del 19 por ciento.
Una crisis ya que se volvió endémica en tanto que los grandes capitales que ahí radicaban incluso aquéllos que se incubaron bajo la protección de la comunidad europea, se fueron como si se hubiese tratado de una mancha de langosta depredadora que resecó la economía ibérica y en su búsqueda de más utilidades invade países como México, donde curiosamente el intercambio comercial es menor, apenas el 1.3 por ciento.
Y es que las inversiones tienen etiqueta española como ropa, zapatería, aeronáutica, energía, aluminio, azulejos, perfumes y otras que encontraron en México no sólo una mano de obra barata (competitiva) sino además, un mercado cautivo como en el caso de las comunicaciones terrestres y aéreas.
El punto es saber hasta dónde es dinero español y que como en los tiempos de la colonia, las utilidades van a ese país o a otros matrices transacionales, ya que en Iberia, persiste la crisis, la ausencia de empleo.
Total, allá ellos, la preocupación es que al igual que en España, esos capitales se cansen de ordeñar utilidades en México y decidan irse dejando un gran vacío económico así como lo generaron en aquella nación que hoy nos conquista por la vía empresarial y los capitales que insistimos, dudamos tengan raigambre peninsular.
No se olvide que precisamente de España se han registrado los mayores éxodos de dinero, como fue de manera masiva en la primera década del siglo y luego con un promedio de 300 millones de Euros en los últimos cinco años mientras la crisis económica se volvió endémica a grado tal que después de Grecia, los iberos son quienes más rescates bancarios han necesitado.


