norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Los partidos políticos entendieron perfectamente el mensaje que la sociedad envió desde las urnas y con los gobernadores que están a punto de entregar el poder como operadores, más el temor de un fracaso que les dejara en manos de la sociedad, se han lanzado a crear el marco legal que sin más, elimine del escenario político a los candidatos independientes.

En Chihuahua, Sinaloa y Veracruz, con todo el cinismo del caso y sin rubor alguno, los Congresos locales aprobaron modificaciones legales en el terreno electoral, siempre con la idea de llevar a las candidaturas independientes al terreno más pantanoso posible.

El día 7 de junio, con toda claridad, la sociedad mostró su cansancio para con los partidos políticos. Los triunfos alcanzados por candidatos que no tenía tras de sí a un partido político fueron la voz de alarma. Había que poner remedio.

Siempre dispuestos a practicar la demagogia en todas sus formas, los partidos políticos y los políticos, pensaron que dar paso a las candidaturas sería una “demostración” de su espíritu democrático. Consideraban tener el control de todo. A final de cuentas, el sistema estaba diseñado para resistir todo embate.

Y se lanzaron a festejar una nueva reforma política. Y como parte de ella, la figura de los candidatos que, además, les ayudaría a dar la apariencia de responder positivamente a las demandas ciudadanas.

Pero las cosas no salieron de acuerdo a lo planeado. Los independientes destrozaron todos los pronósticos y además, mostraron el hartazgo de los ciudadanos.

La derrota del PRI y el PAN en Nuevo León, y los efectos del golpe de Guadalajara mostraron a las claras que la apuesta la habían perdido partidos y políticos. Y el año próximo se renovarán doce gubernaturas. Había que poner remedio.

Así, César Duarte en Chihuahua, Mario López Valdez en Sinaloa y Javier Duarte en Veracruz, dieron pasos para modificar lo creado. Con diferentes formas, pero con el mimo sentido, llevaron a sus Congresos a modificar las legislaciones electorales con el único objetivo de poner un dique insalvable a todo aquel que aspire a una candidatura independiente.

Habrá que recordar que en Veracruz, la situación es especial derivada del hecho de que en la renovación del año próximo del poder estatal, se creará la plataforma política para una lucha política singular, ya que el gobernador triunfante durará sólo dos años en el cargo. Esto es, quien gane en el 2016 tendrá en las manos mucho de la fuerza para el 2018. Y un candidato independiente daría paso a un gobierno que podría no ser el que los paridos quieren para la elección presidencial.

César Duarte, en Chihuahua, sintió que las cosas son para él, preocupantes. Sus negocios y el malestar social son un motivo evidente para buscar por todos los medios posible, evitar el riesgo de que llegue al poder alguien que no dependa de los partidos La idea de tener que enfrentar a la justicia en caso de que

se tengan las pruebas que muchos dicen tener, no es un futuro que le agrade a un político que con desesperación ha buscado alcanzar una posición que le permita ver con tranquilidad la renovación del poder en su estado natal.

Por lo que se refiere a Sinaloa, habrá que recordar que Mario López Valdez fue priísta hasta el momento en que le fue negada la candidatura al gobierno estatal.

Aceptó ser candidato por el PAN y el PRD y venció al abanderado del PRI Jesús Vizcarra, quien fue apoyado por Enrique Peña Nieto.

Hoy la preocupación del gobernador sinaloense es entregar el gobierno al PRI, sin importar quien pueda ser el candidato. Quiere quedar bien con el poder y recomponer de cualquier manera su posición.

Por ello, una figura como la de Manuel Clouthier Carrillo, quien ganó una diputación como independiente, se convierte en un dolor de cabeza. Perder el gobierno con el PRI sería una bendición personal, a pesar de ser una traición para con quienes le llevaron al poder. Pero un triunfo independiente sería un desastre políticos. Y el gobernador sería el único responsable.

Así, nada mejor que construir un muro legal que acabe con los riesgos.

Los partidos y los políticos apuestan por la antidemocracia. Hablan para justificar sus medidas, de protección a los ciudadanos. Pero la verdad es que en Veracruz, Chihuahua y Sinaloa lo que ha salido a flote es el deseo de burlar a los ciudadanos.

Lo único que de acuerdo a los partidos y los políticos, es positivo para los ciudadanos es votar por ellos. No importa quien gane. Todos son iguales y son lo mismo. Y los independientes, con todos los defectos del caso, lo que significan es el cambio. Y eso es algo que el sistema de partidos a la mexicana no puede soportar.