Miguel A. Rocha Valencia
La campaña de Miguel Angel Mancera Espinosa contra Marcelo Ebrard, con la bendición o consigna del gobierno federal se tornó feroz. Si, a la mejor la debe el ex jefe de Gobierno y hasta posiblemente merezca la cárcel, pero no más que otros personajes de administraciones pasadas o la presente y todos por lo mismo: obras mal hechas, encarecidas y con un fondo de corrupción multimillonario.
Aunque el llamado “Ternurita” (hay te hablan Vic) que despacha desde su “depa” del Word Trade Center, gracias a la “generosidad” del multimillonario constructor dueño de Casas HIR, trata que no se le vea la mano en la estrategia que incluso llevó a nivel de indiciado al exdirector del Metro en tiempos de Ebrard, se nota que es él quien tiene orquestado todo el aparato para desacreditar y de ser posible llevar a la cárcel al exjefe de gobierno.
Mancera con todos los hilos en la mano tiene como “aliado” al traidor director actual del Metro, Joel Ortega Cuevas, quien no le perdona a Ebrard no cumplirle con dejarlo como sucesor en la jefatura de Gobierno.
Por eso Ortega Cuevas, con todo y sus pillerías e ineficiencias, se conserva inamovible en el cargo.
Pero la estrategia de Mancera va más allá de las simples filtraciones de información “exclusiva” a un medio para pegarle a Ebrad Casaubon, quien a la mejor merece lo que le está pasando. Intenta manejar la “tenebra mediática”, pero tan burdamente que todo se sabe.
Para empezar se nota de dónde salen las “exclusivas” y a qué medio van; no en balde nombró a quien es hoy su jefe de prensa y cierra la pinza con incondicionales desde la Asamblea Legislativa no sólo en la Comisión de Gobierno sino en otras áreas cercanas a los periodistas.
Desde la Asamblea, según nos dice el senador Mario Delgado, se mueven recursos financieros, materiales y humanos para apoyar al actual Jefe de Gobierno a través de estímulos constructores, medios y comunicadores a quienes se les abre la puerta del titular del GDF.
“Algo está preparando Mancera” se comentó en la conferecia de ayer de Mario Delgado y Mariana Gómez, cuando es obvio que está asumiendo medidas urgentes ante su caída en los medios y la certeza que ya no podrá echar mano de una Asamblea Legislativa a modo.
Tan es así que desde el Senado intentan echar por tierra el jugoso negocio de cambio del uso de suelo con el que favorece a sus cuates judíos que se han hinchado de dinero con la saturación urbana en todas las delegaciones, especialmente Miguel Hidalgo, (Víctor Hugo Romo), Tlalpan, Cuajimalpa, Xochimilco, Iztapalapa y Tláhuac.
Si no que le pregunten a los de HIR Casa, los favoritos que a cambio le dan habitación de privilegio en el WTC donde incluso “cubren su privacidad”.
La importancia de los cambios de suelo que de última hora están realizando en la ALDF y que defiende el diputado Manuel Granado Covarrubias es de muchos miles de millones de pesos y en ello, como en el fraude de la construcción del Metro a Tláhuac están metidos empresarios de origen Israelí. Y si no, al tiempo.
Por cierto, esos mismos constructores andan tras el proyecto de 10 mil casas para trabajadores del GDF y por eso tratan como príncipe a Juan Ayala, líder del SUTGDF.
Total si no hay carrera política, un buen bono lo compensa. Recordemos que en el asunto de la Ruta 12 del Metro, los constructores judíos adelantaron, presumieron 50 mil millones de pesos para alzar edificios en lo que fue zona de reserva ecológica y de recarga de acuíferos. Hoy, no se sabe de a cómo está el asunto. Mañana seguimos…


