norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

La foto es por demás reveladora. Y el hecho nada tiene de casual. Margarita Zavala mantiene su estrategia en pos de una candidatura presidencial y Jaime Rodríguez, “El Bronco”, muestra sus posibilidades para enfrentar los embates de Gustavo Madero.

Margarita Zavala se reunió con diputadas electas panistas, locales y federal, quienes le ofrecieron un desayuno en Monterrey. Jaime Rodríguez, gobernador electo de Nuevo León, asistió a un evento de esos que sirven para las fotografías, pero sin mayor profundidad política. Aprovecharon para saludarse y en unos minutos escasos, mandaron mensajes reales a muchas partes.

La señora Zavala primero, busca marcar diferencias con el estilo de su esposo. Una señal de independencia política al tiempo que pretende enderezar muchas cosas en la relación con el próximo gobierno neoleonés, lo que le urgía, después de duro choque entre su marido, Felipe Calderón, y Jaime Rodríguez. Después, es claro que la señora Zavala, con las legisladoras como sus aliadas, aunque sea sólo en el caso del género, aprovechó la ocasión para recordarle al grupo de Gustavo Madero que tiene respaldos y que piensa hacerlos valer en su lucha por la candidatura presidencial panita.

Del mismo modo, le recuerda a Madero que puede ser que Ricardo Anaya gane la presidencia del PAN y que puede ser que el próximo coordinador de la bancada panista en San Lázaro sea uno de los aliados de ese grupo, pero que ello no le garantiza nada hacia el interior del PAN para las nominaciones en el 2018.

Finalmente, la señora Zavala deja ver que, si Madero y su grupo intentan apoderarse de la candidatura presidencial del PAN ella podría seguir la ruta de Rodríguez. Esto es, marchar por la vía de los candidatos independientes.

Y aquí la realidad dice que Margarita Zavala puede no ganar y ni siquiera tener un papel importante en la elección. Algo que habría que determinarse sólo al momento del conteo de los votos. Lo que si quedaría a la vista es que el PAN y su candidato presidencial no soportarían una fractura como la que significaría la salida del calderonismo de sus filas.

La fotografía nada tiene de casual.

Por su parte, el gobernador electo de Nuevo León también saca ventaja del encuentro.

Primero, muestra que sin tener mayor fuerza hacia el interior del panismo, ya que su trayectoria política se encuentra en el PRI, sí es capaz de encontrar aliados que le ayuden a equilibrar su falta de presencia en el Congreso local.

Al mismo tiempo, ante las amenazas de Gustavo Madero quien le advirtió que para poder gobernar tendría que negociar con el PAN y ello significa negociar con él, Rodríguez vio en la reunión de las legisladoras del blanquiazul una oportunidad para reducir la presión que la dirigencia panista intenta ejercer sobre su naciente gobierno.

Rodríguez mostró que tiene algo que Madero no tiene: ideas claras y no sólo ambiciones.

Rodríguez dio un paso dentro de las negociaciones políticas. Puede ser que no sea todo lo que necesita, pero sí fue capaz de poner en claro que es capaz de celebrar acuerdos. Y ello, a querer no, es una dura respuesta a un Gustavo Madero que tiene en estos momentos, muchos frentes abiertos en la contienda por la presidencia del PAN.

Ricardo Anaya parece encaminarse a una victoria en la lucha por la dirigencia de Acción Nacional. Pero pocos dudan sobre el elevado costo que tendrá que pagar el grupo de Madero.

El aún dirigente del PAN ya anunció que no buscará ser el coordinador de la bancada de su partido en la nueva Cámara de Diputados. Pero ello no ha quitado presión al proceso.

Anaya enfrenta un duro cuestionamiento sobre el manejo del dinero de la diputación saliente del PAN. Y la alianza de ambos para con el gobierno es ya más un lastre que un beneficio.

Y todo ello lo tienen claro Margarita Zavala y Jaime Rodríguez. Y ambos saben que sus caminos pueden complementarse de muchas maneras, especialmente en el corto plazo.

La fotografía es la impresión de un encuentro que duró apenas un par de minutos.

Pero el mensaje de fondo es algo real y políticamente interesante.

Y capaz de molestar a quienes pensaban que tenían todo el escenario político y el futuro de su partido, totalmente controlado.