“El Rey de la evasión”
Francisco Garfias
Le echamos un vistazo a los portales de la prensa francesa. Ninguno omite dar seguimiento a la espectacular fuga de El Chapo.
La visita del presidente Peña a ese país la mencionan, pero sólo en el cuerpo de la explosiva nota sobre el jefe del cártel de Sinaloa que, como apunta el diario Libération, “hace sonrojar” a las autoridades mexicanas.
Los titulares que leímos nos dan una idea del estupor que el inusual escape provocó no sólo dentro del territorio nacional, sino fuera del país. Escogimos Francia porque es el lugar donde se encuentra en estos momentos el primer mandatario mexicano.
Los principales periódicos galos hablan de “La loca evasión de El Chapo (Le Figaro); “La increíble evasión de El Chapo” (Libération), “Sigue la cacería deEl Chapo” (Le Monde).
No es para menos. Joaquín Guzmán Loera se les escapó del penal del Altiplano en condiciones que ni el mejor guionista de Hollywood hubiese podido imaginar. Es su segunda fuga. A principios del 2001 se escapó del penal de Puente Grande, Jalisco, en un carrito de lavandería.
La noche del sábado El Chapo burló los sistemas de videovigilancia y monitoreo permanente conformado por más de 750 cámaras, puntos de revisión, módulos de aislamiento a internos de alta peligrosidad. El penal cuenta con bardas perimetrales, aduanas personales y vehiculares, torres de vigilancia interna y externa, puertas de control.
En el exterior existe un operativo de vigilancia adicional del Ejercito mexicano y la Policía Federal.
A Guzmán Loera se le había colocado un brazalete preventivo para su localización. Dentro de su celda tenía instalado un sistema de vigilancia de circuito cerrado. Lo monitoreaban las 24 horas del día. Pero ese sistema de videovigilancia tenía dos puntos ciegos “por razones de derechos humanos y respeto a la intimidad”, explicó anoche el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
El Chapo se peló por un hoyo de 50 centímetros de diámetro ubicado cerca de las regaderas de la prisión de máxima seguridad del Altiplano. Un túnel de alta tecnología situado a 19 metros de profundidad y con una extensión de mil 500 metros. La altura era de 1.70 metros. Estaba ventilado e iluminado.
Y todo en medio del penal y de una guarnición militar.
Fueron meses de trabajo y misteriosamente nadie se dio cuenta. Eso sólo tiene un explicación que Miguel Mancera llamó ayer por su nombre: corrupción.
- Le Monde cita una advertencia de Mike Vigil, un antiguo jefe de operaciones de la DEA: Guzmán Loera no debe llegar a su región natal, donde se beneficia de la protección de los pobladores. “Si no lo capturan en las próximas 48 horas, va a retomar el control total del cártel de Sinaloa ”,alertó.
“La fuga pone en entredicho la capacidad (de las autoridades mexicanas) de juzgar y encarcelar en su territorio a los barones de la droga. En 2012, último año de Felipe Calderón, el número de extradiciones hacia Estados Unidos alcanzó 115. En el 2014 no hubo más que 66” , subraya el cotidiano.
Libération, en un despacho de Emmanuelle Steels, corresponsal en México, destaca que la fuga del enemigo público número uno constituye el principal revés al presidente Peña “quien deberá manejar el fiasco desde París”.
- Las consecuencias políticas de la fuga están a la vista. La baraja del Partido Revolucionario Institucional para el 2018 perdió a uno de sus tres ases. En su gira hacia la clandestinidad, el narcotraficante se llevó las aspiraciones presidenciales de Miguel Ángel Osorio Chong.
No sólo eso. Se multiplican las voces que reclaman la renuncia del secretario de Gobernación. No hay indicios de que el hidalguense se vaya a ir. “Los momentos de crisis no son para renunciar, son para enfrentarlos”, dijo ayer en la rueda de prensa convocada en Bucareli.
Es válido suponer que antes de declarar que no se va, Osorio habló conEnrique Peña. Todos sabemos que el Presidente no es proclive a los cambios y menos de sus hombres de confianza.
Sólo la recaptura inmediata devolvería sus aspiraciones al hidalguense. Todas las capacidades tecnológicas, policiacas, financieras y de inteligencia con las que cuenta el Estado son utilizadas para lograr ese objetivo.
La estrategia del gobierno recurre a la denuncia ciudadana. La cabeza de El Chapo ya tiene un precio muy alto: 60 millones de pesos.
- La evasión del poderoso narcotraficante ha dado espacio a las más disparatadas versiones. Ayer escuché en forma reiterada que todo estaba arreglado al más alto nivel para que se escapara. No sólo en charlas de café, sino entre mis compañeros informadores.
Y digo “disparatadas” porque el costo para el presidente Peña es altísimo. Nada compensa el desprestigio por la
fuga. El Chapo Guzmán era su principal trofeo en la lucha contra el crimen organizado y hoy representa su peor fracaso.

