Miguel A. Rocha Valencia
El daño está hecho, habrá que esperar las consecuencias internas y externas por la fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo quien a sus 58 años de edad decidió poner en evidencia una vez más las grietas en el sistema de seguridad mexicano, no sólo con su espectacular segundo escape de una cárcel “inexpugnable” sino con la construcción de un túnel de mil 500 metros de largo y la tecnología que se empleó para lograrlo.
Esta fuga se volvió histórica paralela a la de Joel David Kaplan el 19 de agosto de 1971, quien fue “insaculado” de la penitenciaría de Santa Martha Acatitla a bordo de un helicóptero. Igual que la del Chapo, la operación no fue de adentro hacia afuera, sino al revés.
En aquella ocasión, Judy Kaplan, hermana del reo, fue la artífice de la fuga, desde fuera del penal y poniendo en juego las tecnologías existentes y con asesoría de la CIA, según se dijo. Los intentos realizados desde adentro, habían fracasado.
Hoy se nos revela que el penal del Altiplano mejor conocido como Almoloya, es vulnerable a pesar de toda la tecnología aplicada para impedir que la gente salga, pero no para evitar que entren. Ahí tenemos la visita que en abril pasado recibiera justamente Guzmán Loera por parte de una mujer que entró con documentación falsa, y cuya verdadera identidad no se ha revelado.
Lo peor no fue que la mujer entrara subrepticiamente, sino que no se indagara el objetivo y se quedaran burdamente con la idea de una visita conyugal.
Todos pensamos, al menos quien esto escribe, que al Chapo se le habían restringido libertades y se le acentuó la vigilancia, pero por lo visto, tal visita ilegal no lo hizo acreedor a ningún tipo de sanción o vigilancia especial.
Desde ese día inició la fuga; lo del túnel empezó antes desde afuera y culminó milimétricamente en la celda del reo; entraron por él.
Pero más allá de todas estas consideraciones y de que las autoridades tal vez no fueron cómplices, lo cual sería infantil, pero “les ganaron” con un golpe de audacia, la fuga marca un hito en el penitenciarismo universal; México-país, pagará las consecuencias y es una raya más al tigre.
¿Ineficiencia cómplice o corrupción pura tras el acontecimiento? no sabemos. La verdad absoluta no se conocerá como sucedió en la anterior fuga de Guzmán Loera en que se involucró a la entonces familia presidencial y a un eterno candidato a la gubernatura de Veracruz.
Así sucedió también con Joel David Kaplan, cuyas actividades en México nunca se clarificaron aunque se le culpó de un homicidio donde se involucró a la CIA y ni el Servicio Secreto con Rafael Rocha Cordero, pudo esclarecer lo que pareció una conjura internacional, digna de una película de espionaje, pero donde está claro, hubo complicidades y mucho dinero, tanto como para comprar y acondicionar un helicóptero Bell, un avión, pilotos expertos con misiones en Vietnam y desde luego, ingenuidad de vigilantes que nunca se imaginaron el audaz golpe de Judy Kaplan aquél19 de agosto de 1971.
Igual que hoy con el Chapo coincidieron muchos factores, pero el principal, fue el recurso financiero. Alguna vez Rafael Caro Quintero manifestó que él estaba encerrado, pero sus negocios florecían afuera.
Es decir mientras los criminales cuentan con recursos financieros que incluso les reconozcan a nivel internacional y los coloque en la lista de los más ricos, la posibilidad de una fuga estará latente, o qué ¿Cómo se calificaría lo de Rafael Caro Quintero?


