Las comunidades virtuales pueden conducir satisfactoriamente el aprendizaje en el ambiente académico, pero es necesario integrarlas al flujo normal de las actividades hasta que se vuelvan parte de la vida de las instituciones, consideraron investigadores de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Autónoma del Estado de México.
Mónica del Valle Pérez, Gloria Georgina Icaza Castro y Enrique Guadarrama Tavira afirmaron que éstas pueden convertirse en conductoras de la educación superior permanente.
Sostuvieron que en la actualidad, este tipo de comunidades han cobrado interés por parte de docentes y estudiantes, por tratarse de instrumentos dinámicos para la interacción y conductores del aprendizaje mediante la potenciación de sus miembros como agentes del conocimiento.
Los investigadores de la Máxima Casa de Estudios mexiquense aseguraron que si bien existen diferentes tipos de comunidades virtuales del conocimiento, en general éstas promueven el desarrollo intelectual de sus miembros, a través de su capital relacional y social, mediante un nuevo paradigma educativo basado en la facilitación del aprendizaje en un ambiente reticular y participativo.
Enfatizaron que hoy en día las comunidades virtuales, como parte de la Web 2.0, han ganado popularidad, debido a que se trata de una estructura que facilita las relaciones entre personas, evitando todo tipo de barreras, tanto culturales como físicas, y logrando una comunicación a nivel global y de manera inmediata, permitiendo al individuo sentirse parte de una comunidad.
Ante ello, dijeron, se pueden considerar como una herramienta para utilizarse con fines académicos y no solamente con fines sociales, como hasta ahora se han utilizado.
Finalmente, Mónica del Valle Pérez, Gloria Georgina Icaza Castro y Enrique Guadarrama Tavira advirtieron que las comunidades virtuales favorecen el aprendizaje y otras acciones relacionadas con éstas, como el caso de la tutoría.

