Con el debate abierto por las cifras del CONEVAL y sin haber resuelto las causas de las muchas crisis que enfrenta el gobierno, en el seno del priismo se discute, en todos los tonos y en todas las oportunidades, quién puede llegar al liderazgo del PRI.
Sumergidos en la trampa política de la ambición, los priistas se angustian ante la duda. Hablan de los amigos del presidente. O de los vetos impuestos desde el poder mismo. Pero nadie se refiere a las reales necesidades del partido al que dicen defender. Lo importante son las ambiciones.
Así, el priísmo hoy busca interpretar las palabras presidenciales del sábado pasado. Pero no buscan señales sobre el futuro del país. Intentan descifrar señales sobre el porvenir inmediato del PRI. Buscan consolidar su futuro. Nada más.
Así, han colocado ahora a Aurelio Nuño como uno de los posibles más importantes para el PRI. Y todo por el hecho simple, pero absurdo, de que Enrique Peña Nieto habló de los jóvenes, de que el PRI debe regresar a las universidades y de ahora las comunicaciones son mejores y mucho más veloces.
Esto ha servido para encontrar el mensaje: Aurelio Nuño al PRI. Y por supuesto, si el presidente lo decide así, nadie habrá que pueda ser mejor.
Pero en la realidad, ¿Nuño es un candidato serio para conducir al PRI que tiene como gran tarea una reestructuración con miras a la postulación del candidato presidencial para el 2018?
El presidente de la República quiere un PRI que tenga comunicación con los jóvenes. Pero ¿cuáles jóvenes?
De acuerdo a las cifras del CONEVAL, uno de cada cinco mexicanos padecen hambre. En esas cifras tiene que existir un buen número de jóvenes.
El presidente quiere un PRI que regrese a las universidades. Los jóvenes con acceso a la universidad son diferentes a los que sufren hambre. O a los que enfrentan la pobreza. ¿Se puede conciliar una política efectiva en ambos casos sólo con llevar a un político más o menos joven a la dirigencia nacional priísta.
Pero, ¿Qué tiene que hacer el PRI con el resto de la población? ¿Cuáles son los planes para las mujeres? ¿Cuáles para los campesinos? ¿Cuáles para la clase trabajadora que sintió el golpe de la reforma laboral? ¿Qué debe ofrecer a los sectores que antes defendió y que ahora, en aras de la modernidad, simplemente abandonó a su suerte?
Pensar que el PRI sólo necesita un rostro joven para salir adelante ante los retos nacionales, es infantil. Y pensar que un joven, por amigo que sea del presidente, por el solo hecho de serlo, es la respuesta a las necesidades políticas del país.
El PRI ha perdido el rumbo. Y César Camacho simplemente lo entrega desmantelado. Obediente y servil ante el presidente, pero desmantelado.
Para hacer frente a la sucesión que hasta en el PRI ha iniciado, aun cuando ello moleste al presidente, y para sacar adelante los muchos procesos electorales que se presentarán en los años siguientes, el PRI necesita de un liderazgo real. No más, no menos.
En el Senado de la República, el grupo en el poder colocó a Emilio Gamboa. Obediente y sumiso. Pero totalmente inefectivo. Hoy en día, muchos de los proyectos del gobierno se encuentran ahí detenidos.
Puso a César Camacho en el PRI y perdió votos en dos años. Perdió ciudades muy importantes en las pasadas elecciones. Y lo que es más serio, perdió respetabilidad, contacto con la sociedad y contenido político ideológico.
La receta aplicada no funcionó, Los sumisos no necesariamente pueden aplicar las respuestas. Y a querer o no, el PRI requiere de un liderazgo que reúna a los priistas, que tenga credibilidad ante la sociedad, o al menos ante la mayor parte de ella, que presente opciones reales y efectivas ante la problemática que enfrenta el país, y al mismo tiempo, pueda alcanzar victorias electorales.
Aurelio Nuño está muy cerca del poder. Tiene la confianza de quien el sábado pasado apareció en público para reiterar que quien manda es él. Pero ello no lo convierte en líder. Y menos en un líder en momentos de crisis.
Puede llegar? Por supuesto que sí. Pero ello simplemente elevaría el nivel de la tensión política y social que se vive en elpaís.


