norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

En el “caso Narvarte” hay mucho más que cinco asesinados y los esfuerzos del gobierno de Miguel Angel Mancera para evitar que se entienda la realidad demuestran la gravedad de los hechos. En el multihomicidio que sacude a la ciudad de México la primera víctima fue la imagen del gobierno en la capital de la República.

La mirada inicial sobre los hechos deja ver que todo el discurso sobre la inexistencia de la delincuencia organizada en la ciudad de México, se ha desmoronado. La idea de la ciudad “segura” que Mancera quería vender, dejó de existir. A partir de ahora y le guste o no a las autoridades, el Distrito Federal pasa a ser parte de las estadísticas de violencia que sacuden al país.

Como en ocasiones anteriores y en base a la estrategia que siempre puso en marcha en su gestión como procurador en el DF, el señor Mancera ha lanzado ya la línea sobre la que se trabajará para descubrir a los responsables del asesinato de cuatro mujeres y un hombre.

Ha dejado de lado prácticamente cualquier móvil para concentrarse en la idea del robo. A pesar de la tortura y el tiro de gracia en todos los cuerpos. La fabricación de escenarios y llegado el caso, de responsables.

Tal y como lo hizo en el caso Martín en donde acusó a una inocente a pesar de tener todas las pruebas de su inocencia. La idea no es aclarar, sino eliminar el problema. Y ello se logra con “soluciones”, sin importar que sean fabricadas.

Y para redondear la estrategia, reuniones a modo, con trabajadores, para hablar de salarios y recibir elogios y “consolidar” su estrategia de imagen para buscar la candidatura presidencial para el 2018.

Pero la situación no es tan sencilla.

Mancera quería presentar una “ciudad segura” como eje fundamental de su plataforma política. Y las razones son sencillas de entender.

Primero, no podía, como ha hecho en todos los casos, culpar al gobierno anterior del clima de inseguridad por la simple y sencilla razón de que él fue el procurador de justicia en esa administración.

Cualquier queja tendría que aclararla él. Y ante ello, simplemente se controlaron los hechos, pero no a base de resultados, sino de manipulaciones. Los casos se “encierran” en un punto y es ahí en donde se “resuelven”, ayudados por el tiempo y el olvido. El caso de los jóvenes de Tepito secuestrados en un bar capitalino es un muy buen ejemplo de la forma en que el GDF soluciona los casos.

A pesar de los problemas evidentes y de la creciente inseguridad, se habló de la modernización del trabajo. Y se presumió la tecnología, la cual fracaso en el caso Heaven y por supuesto, en el caso Narvarte que ahoga en esto momentos al gobierno capitalino.

Mancera ha dicho hasta el cansancio, que la delincuencia organizada no tiene base en el Distrito Federal. A lo más que llega, se dijo, es a “estar de paso”.

Ahora, queda claro que para “estar de paso”, tienen tiempo, fuerza y organización suficiente como para asesinar a cinco personas, uno reportero gráfico y una de las mujeres activista social, para torturarlos a todos y para violar a por lo menos una de las mujeres.

El discurso de la inexistencia de la delincuencia organizada en el Distrito Federal se desplomó. Y con ello, buena parte de la imagen de un gobierno y su titular, que han intentado de todo para crear una imagen y no para resolver problemas.

Mancera promete mejoras los bomberos. Y recibe aplausos y en porras preparados, el grito de “Mancera presidente” Se reúne con los trabadores de su gobierno y anuncia mejoras salariales para, en respuesta, recibir el mismo “apoyo” que le prometieron los bomberos.

Pero Mancera jamás se reúne con los ciudadanos. Jamás escucha sus quejas. No atiende los datos que dicen que la ciudad es ya escenario de creciente violencia.

Elude aclarar el asesinato de un asambleísta en Coyoacán. Evade las respuestas al asesinato de un funcionario capitalino en las calles de la ciudad. Resuelve en horas, el caso de la extraña muerte de un funcionario del PRD en el DF, con la afirmación de “fue suicidio”.

No responde por la evidente corrupción en todos los frentes de su administración. Los trámites en las oficinas de su gobierno son un verdadero martirio para los usuarios.

Pero eso sí, fabrica escenarios y culpables si se requiere, y se lanza a pedir y recibir aplausos con la idea de que después de todo, las crisis siempre tendrán un final que si bien no será el que la sociedad espera, sí será el que mejor convenga a sus intereses políticos.