norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

El presidente Enrique Peña Nieto no pierde oportunidad para demostrar lo lejano que su gobierno se encuentra de la realidad de los mexicanos. Y sus mensajes, lejos de convocar a la confianza y la tranquilidad, parecen buscar sólo la evasión de la realidad. La comunicación entre la administración peñista y el pueblo simplemente no existe.

Hace unos días, el presidente intentó tranquilizar a los mexicanos preocupado por la crisis del peso y la caída económica, con un lamentable “hay economías a las que les ha ido peor”, dejando de lado el hecho evidente de que, por supuesto, hay otras a las que les fue mejor.

Pero es evidente que el primer mandatario ha perdido el toque. Y que se siente mejor lejos de la sociedad, que cerca de ella. No le gustan las críticas y responde con frases hechas, pero sin contenido real. Y al buscar calmar la población, lo que deja ver es su creciente lejanía para con la problemática diaria de los mexicanos.

Ahora, el presidente intentó suavizar el impacto de la devaluación del peso en el ánimo de los ciudadanos. Y en su intentó dejó abierta, otra vez, la puerta a las respuestas simples, pero contundentes.

De acuerdo a la visión presidencial, la devaluación del peso tiene efectos positivos importantes. Y señala al turismo y a la competitividad como puntos en los que se verá el impacto favorable de la caída del peso.

Por supuesto, el presidente Peña olvida mencionar la caída de casi 25% de nuestra moneda. Habla de la fortaleza del dólar, pero olvida mencionar que ello implica la debilidad del peso. Se refiere al entorno internacional, pero deja de lado el hecho, muy importante, de que se implementó una estrategia de defensa del peso que nos costó varios cientos de millones de dólares en tan sólo unos días, y que resultó un absoluto fracaso.

Ante ello, las preguntas son simples: ¿si la devaluación es positiva, cómo es que se decidió invertir más de mil millones de dólares de las reservas para defender al peso frente al dólar?

Del mismo modo, es incuestionable que todo lo que el país pueda vender en el exterior tendrá un costo favorable para el país. Pero del mismo modo, todo lo que se tenga que comprar en el mercado externo tendrá un costo mayor. Y como se compra más de lo que se vende, la ecuación no es tan complicada. Y el beneficio no parece ser tan grande.

Del mismo modo, si las cosas son tan positivas, ¿cómo es que no se aplicó la medida desde el inicio de la crisis? China devaluó en horas, tres veces su moneda. Y la intención fue siempre, la de capturar mercado. ¿Cuál es la intención de un peso débil que retrocede debido al empuje del dólar y no como una estrategia de las autoridades hacendarias?

El gobierno federal aplicó una reforma fiscal que a final de cuentas, lo que logró fue deprimir nuestra economía. Ahora, con la crisis en las manos y con la promesa de no elevar impuestos en lo que resta del sexenio, se quiere encontrar una salida que no aparece por ningún lado. Se presentan cifras sobre

mejoras en diversos sectores, hasta que los organismos encargados de medir la realidad nos dicen que el ambulantaje ha crecido de manera importante y es ahora la fuente de ingreso de más del 50% de la población que trabaja, con todo lo que ello implica.

El mensaje del presidente Peña queda de nueva cuenta, corto. No tranquiliza, no explica y sí en cambio abre la puerta a muchas más interrogantes.

Después de todo, como en el caso de la economía a la que no le fue tan mal como a otras, es cierto que hay otras monedas a las que les fue peor que al peso, pero hay otras que pudieron resistir de mucho mejor manera la presencia del súper dólar.

Y no se requiere de gran talento para entender que, si se les pregunta, los mexicanos hubieran deseado primero, tener una economía de aquellas a las que les fue mejor, y por supuesto, una moneda que hubiera resistido mejor los embates del peso.

Sin importar que para ello, los expertos financieros del país hubieran tenido que reconocer que sus proyecciones y estrategias iniciales resultaron ser, en el mejor de los casos, un fracaso de planeación.