norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Fiel a la estrategia de la contradicción y convencido de que las “verdades históricas” se construyen en base a discursos e indiferencia a las críticas, el gobierno de Enrique Peña Nieto supone que ha resuelto, de una buena vez y para siempre, el problema planteado por las casas Blanca y de Malinalco.

En base al sencillo argumento de que la ley no lo prohíbe, o si se prefiere, que la ley lo permite, el titular de la Función Pública, Virgilio Andrade, apareció tras seis meses de supuesta investigación, para afirmar que en la compra de la casa de las Lomas por parte de la esposa del presidente tanto como la de Malinalco, por parte del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, no existe conflicto de intereses. Y listo, la nueva “verdad histórica” ha sido decretada.

Sin embargo, más tardó el señor Andrade en hacer el obligado ridículo, que el propio presidente ponerlo en evidencia, al presentar disculpas a todos los que pudieran haberse ofendido con el hecho de la llamada casa Blanca.

Si no había delito alguno, ¿qué obligó al presidente a presentar disculpas? ¿De qué se disculpa? Más aún. En el momento del escándalo, la idea de las disculpas fue sugerida. Y el gobierno se lanzó en contra de la propuesta. No había de que disculparse.

Por ello, ¿qué quieren decir las disculpas? ¿Qué no existió algo ilegal, pero que sí existe un problema de moral política o de ética? ¿Si el presidente ha presentado disculpas gracias a qué no lo ha hecho el secretario de Hacienda? ¿Las críticas son diferentes o todo queda en función del precio de las casas adquiridas bajo sospecha?

¿Si la casa blanca fue causa d protesta, la segunda casa comprada está sí por el presidente no provocó molestias? ¿Una disculpa basta para todo?

Es obvio que todo mundo sabía que Virgilio Andrade tenía una misión que cumplir. Y así lo hizo. El propio Peña Nieto al momento de entregarle el cargo le “recordó” que el presidente no concedía contratos. Y el Secretario, amigo de Luis Videgaray y del propio presidente, encontró gracias a su eficaz investigación, que en la ley no había base para determinar irregularidad alguna.

Por supuesto, no existe conflicto de interés cuando un amigo del presidente registra un buen número de contratos y de montos, logrados cuando el hoy presidente fue gobernador. Le ley dice que se investiga sólo a funcionarios federales.

Por supuesto, no hay conflicto de interés cuando ese empresario entrega una casa sin firmar los papeles y mantiene copropiedad con la esposa del presidente electo, por la simple y sencilla razón de que no hay cargo de por medio.

Por supuesto, no existe conflicto de interés en la casa de Malinalco por que en el momento del acuerdo, fuera del sistema bancario y con facilidades que a todos llaman la atención, el señor Videgaray o estaba en el servicio público. El que el empresario lograra después nuevos contratos no tiene por qué llamar la atención.

Se investigó por supuesto, todo lo que está en la ley. El problema es que se dejó de lado todo lo ue no está en la ley.

Así, el que un empleado y amigo de los investigados quedará a cargo de la averiguación, no tiene nada de malo. Por más que ello mismo parezca ser un conflicto d interés. Conflicto de interés que se soluciona con otra “verdad histórica”: “si me hubieran pedido algo ilegal, hubiera renunciado”. Y todo el mundo sonrió.

Pero por fin, el gobierno tiene ya algo que festejar. Ha quedado claro, gracias a los enormes esfuerzos del equipo de comunicación del presidente, que el Primer Mandatario si sabe ponerse las calcetas deportivas y que, además, a pesar de que no hay delito alguno o conflicto de interés de por medio, el presidente sabe presentar disculpas. No importa que sea por algo que no ha hecho, pero que si ha provocado irritación en la sociedad.

Además, también ha quedado claro que Virgilio Andrade es capaz de desempeñar los papeles más tristes políticamente hablando. Y que, como la “carabina de Ambrosio” no sirve para nada más, como no sea ratificar, que en el país no hay forma de probar delitos a los funcionarios y menos a los del más alto nivel.

El gobierno mantiene su marcha en pos de la recuperación de la confianza. Y para ello utiliza el mecanismo de las “verdades históricas”. De este modo, Iguala ya se resolvió. No importa que la CIDH haya demostrado que la realidad no se ajusta a la versión oficial.

Ahora, ya se “aclaró” el caso de las casas de Malinalco y Las Lomas.

Queda aún Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingan, el tren rápido y alguno que otro caso que, con toda seguridad, también tendrán, en poco tiempo, su 2verdad histórica”

Después de todo, hay que resolver todo lo que se pueda antes del III Informe de Gobierno.