En su desesperada búsqueda de los culpables de la nueva crisis económica, el gobierno federal ha puesto de lado las razones internas. Así, se habla del entorno externo, pero no se explica la realidad de ese punto. Lo externo, le guste o no al gobierno, también tiene sus mecanismos de control. Siempre que se sepan manejar.
Al momento de hacer campaña en pos de la presidencia de la República, el grupo de Enrique Peña Nieto, además de remarcar aquello de “nosotros sí sabemos como hacerlo” y de jamás hablar de los riesgos del entorno externo, se dedicaron a prometer superar el “mediocre crecimiento” logrado por las administraciones panistas.
Ahora, su preocupación es olvidar sus compromisos. Y por supuesto, encontrar en el fenómeno externo, las causas de su fracaso.
Pero la realidad no les permite ir muy lejos. Pueden lanzar todos los discursos que quieran en favor de su estrategia o para señalar a los responsables de la crisis. Pero nunca encontrarán el eco adecuado en las filas de los que verdaderamente conocen la realidad.
Por ejemplo, el mercado petrolero, del que se sacan responsabilidades por la baja en el precio del barril de crudo, no es un puesto sobre el cual se ponen las ofertas o las demandas. Es un mundo controlado en todos los aspectos. Las producciones se conocen de antemano y de ahí se aplican las medidas adecuadas.
Dicho de otro modo, los precios pueden sorprender a todos, menos a los que toman parte en ese mercado. Se sabe el quién y cómo de la producción. Y ello avisa de los cambios en el precio del petróleo.
En la actualidad, la crisis tiene que ver con la lucha de los países árabes por evitar el acceso al mercado, a los productores de “petróleo barato”. Los nuevos empresarios que pensaron que con poco dinero en inversión, en puntos como el fracking o el gas shale, podrían alcanzar grandes ganancias.
En esa lucha, simplemente elevaron s producción a sabiendas de que ello derrumbaría los precios. ¿En dónde estaban las autoridades mexicanas en esos momentos que no entendieron lo que sucedía y los efectos que ello provocaría?
Del mismo modo, en el campo de las monedas, la fortaleza de unas depende de la debilidad de otras. Lo que para China es una estrategia de contenido económico, para México es una situación de emergencia. Guste o no, para China el movimiento de su moneda es realmente, una depreciación que puede o no, dar resultado. Pero es algo planeado. En el caso mexicano, la volatilidad del peso es una devaluación en toda la regla. Y el millonario gasto en dólares para tratar de defenderlo demuestra que no sólo no se tenían los controles adecuados, sino que además no se había calculado de manera adecuada, toda la problemática actual
Así, los discursos pueden buscar una salida a la presión a base de señalar culpables, especialmente en el ámbito internacional. La realidad dice que a pesar de que la problemática externa es real en México no
se construyeron los mecanismos necesarios para una defensa más efectiva ante el reto que se sabía, había de llegar.
De esta manera, llegamos entonces a la reforma energética, considerada como la joya de la corona de las reformas estructurales realizadas en esta administración.
Si se considera que el mundo financiero no tiene prácticamente nada de sorpresivo y que todo responde a movimientos planeados por quienes tienen los controles, ¿no tendríamos que pensar en qué es lo que sucede en el mercado petrolero?
En realidad ¿es sensato poner en marcha la citada reforma con un mercado en el que los compradores son los que imponen condiciones? ¿Se puede vender racionalmente, la riqueza petrolera del país en el momento en el que todo lo que es ganancia está en el suelo?
¿No los únicos ganadores serán precisamente aquellos a los que por años se les evitó la llegada al petróleo mexicano?
Las casualidades no existen más que en las cosas simples. En la economía todo es planeado. Y planeado por quienes pueden hacerlo.
Y en estos momentos. México, con muchos trabajos, apenas puede improvisar u plan de defensa del peso. Plan que no da resultados y que además nos cuesta millones de dólares y golpea a las reservas internacionales del país.
Curioso ¿no?


