norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

La lejanía del PRI para con los grandes temas nacionales parece haber llegado a su fin. Después de largos años de ausencia y preocupación sólo por inclinar la cerviz ante el presidente de la República, el Revolucionario Institucional ha dado un paso al frente en el campo de batalla tal vez más importante para el país en estos momentos.

De manera discreta, pero con un alto contenido de seriedad, el PRI tomó parte en una reunión con los líderes del sector privado. Y lo hizo para hablar, sin rodeos, de los retos económicos que vive el país y de las soluciones que desde el gobierno se proponen para resolverlos.

Esto, que podría parecer poca cosa, encierra en realidad, un movimiento político que, al menos en los tres primeros años del gobierno de Enrique Peña Nieto no sólo no se realizó, sino que ni siquiera fueron imaginados.

Manlio Fabio Beltrones, recién estrenado como dirigente del PRI, se presentó ante los líderes del empresariado mexicano. Y habló de la situación económica. De los retos que se avecinan y de las medidas que se han tomado, como el presupuesto para el año próximo. Y claro está, respondió a las interrogantes de los hombres del dinero.

El evento tiene un significado especial, ya que han sido los hombres del dinero los que, a partir de la reforma hacendaria, han cuestionado con seriedad y dureza, las medidas oficiales para reactivar la economía. Y en los primeros años de la actual administración, el PRI optó bien por el silencio, bien por la indiferencia.

Elogios a diestra y siniestra para el gobierno, pero ausencia de diálogo.

Y esa es la ruta que el mismo partido, con diferente liderazgo, parece haber tomado.

Pero eso no es todo. Apenas el inicio.

Para nadie es un secreto que el PAN busca la creación de un frente político para, desde el Congreso, lanzar una ofensiva abierta y total, en contra de la reforma hacendaria. Quieren realizar cambios para, claro está, hablar de las mayorías, pero para quedar bien con el capital.

Así, la reunión en la que Beltrones inicia el diálogo con los empresarios tiene la claridad de las respuestas y el entendimiento suficiente sobre los controles en las decisiones de la oposición, lo cual que se traduce en por lo menos un acercamiento y la reconstrucción de la confianza.

Más aún, el líder del PRI tenía a sus costados, a los coordinadores de las bancadas de su partido en el Congreso. Y esto también es un mensaje que tendría que por lo menos, entenderse como “lo que aquí se dice, es lo mismo que se dirá en las Cámaras de Diputados y de Senadores”.

El evento no llamó mucho la atención, lo que no significa que no sea importante. Es, por mucho, el movimiento más importante del PRI en mucho tiempo. Pasa de las palabras a los hechos y coloca al priísmo como un interlocutor en os frentes de batalla que en estos momentos están abiertos en el país.

En los primeros tres años de la presente administración, la conducción del partido en el poder, se dedicó a “construir el PRI de Enrique Peña Nieto”, dejando en la cuneta todo lo que no fuera el elogio al presidente de la República.

Hoy, por lo visto, la construcción del Revolucionario Institucional pasa por la participación activa en el diálogo político nacional y en el aporte de posibles soluciones a los retos que enfrenta el país en todos los niveles.

El encuentro con los hombres del dinero no es, en automático, la respuesta a la problemática económico interna. Pero sí es el fin de una lejanía que parecía destinada a crecer sin que nadie le pusiera atención y menos propusiera alguna ruta para eliminarla.

Los empresarios saben ahora, qué es lo que se quiere, qué es lo que se espera, qué es lo que se planea hacer para recuperar el crecimiento económico. Y lo que es más importante, tienen una vía para el diálogo en el primer nivel.

Y esas son para los empresarios, buenas noticias. Y para el gobierno, una bocanada de oxígeno que tanto le urge en los momentos en los que el panorama no luce tan halagador. El PRI parece querer dejar de ser un observador del escenario nacional, para responder mejor a sus compromisos como partido político en el poder.

No habrá que esperar mucho para saber si algo logró.