miguel angel rochaLo que sigue en economía
Isaac Chávez
El asunto económico para los mexicanos está más complicado de lo que se reconoce oficialmente donde se insiste, como debe ser, en mantener una campaña propagandística que intenta plantear un lado positivo del problema, pero el vaso está tan vacío que no se puede hablar de medio lleno.
La realidad es tan palpable que ya nadie cree en el discurso oficial y por más insistir en las bondades de los cambios en la política económica, a nadie convence, por el contrario, provoca mayor rechazo a la propaganda que intenta decir lo contrario.
Porque además, la realidad nos la espetan desde afuera, organizaciones financieras desnudan las condiciones de un país que está al borde de la recesión y que merced a la emisión de bonos para diversas obras de infraestructura como la educativa, elevará a niveles monstruosos y hará impagable la deuda pública de México.
Ahí están los datos; en sólo tres años, la deuda pública interna y externa se elevó 33 por ciento y alcanza 7.6 billones de pesos, es decir, casi el doble del presupuesto anual y representa entre el 41 y 44 por ciento del producto interno bruto. De ese monto, las empresas públicas se “comen” cinco billones 352 mil millones.
De tal suerte que las otrora productivas CFE y Pemex y la llamada banca de desarrollo son las que más gravitan en el débito del país.
 Pero además, no se habla de dónde está el dinero presupuestado para inversión pública en infraestructura que presumiblemente sumaría entre 1.8 y dos billones de pesos en los tres años pasados y que según los enterados, no se ejercieron y lo poco que se hizo o hace, es con inversión extranjera.
Tampoco se puede dejar pasar que los bonos anunciados, son deuda y que al estar en manos de empresas o personas físicas, constituye una forma de privatización de la educación pública.
Otra cuestión que no se aclara y que finalmente va a ocurrir, es lo relativo a no aumentar impuestos, cuando por ley, crecen conforme a inflación, independientemente de que la anunciada liberalización del precio de las gasolinas propiciará un aumento de las mismas dado el monopolio en las importaciones y comercialización de las mismas.
Es decir el amanecer de 2016 disminuirá el valor del salario, ya que de entrada la inflación será superior a la supuesta recuperación “histórica” del 1.3 por ciento que se reporta para los ingresos de los trabajadores en este año.
Lo peor empero, se derivará de los efectos de la devaluación monetaria pues ya para entonces, los inventarios acumulados en 2015 por las empresas se habrán agotado y las nuevas importaciones tendrán un mayor valor en pesos y aunque no fuera por esa causa, ¿quién en este país ha visto que los precios bajen?