GarfiasFrancisco Garfias

No se necesita un sesudo análisis para vaticinar que el Museo Tecnológico de la CFE, donde se llevará a cabo la segunda reunión de los padres de los 43  normalistas de Ayotzinapa con el presidente Peña Nieto, se convertirá, hoy, en La Torre de Babel.

Sin problemas podemos adelantar que los protagonistas del publicitado encuentro, a realizarse a puerta cerrada dos días antes del primer aniversario de la barbarie de Iguala, no se van a entender.

Hablan lenguajes distintos, defienden posturas diferentes, traen objetivos contrarios.

Unos buscarán hacer valer su “verdad histórica” –fueron incinerados y tirados al río–. Pero también asegurar que continúa la búsqueda de los desaparecidos, que sigue la investigación, y que habrá atención a víctimas.

Los “expertos internacionales” defenderán su tesis de que es “científicamente imposible” que hayan quemado los 43 cuerpos en el basurero de Cocula.

Los llamados “representantes” de los familiares buscarán prolongar al infinito la confusión que los proyecta como los buenos de esta  historia.

Los profesionales del rumor se encargarán de cuestionar todo en redes sociales y multiplicar las dudas.

Y los indignados padres, en huelga de hambre hasta el viernes, permanecerán en el laberinto de la incertidumbre por quién sabe cuánto tiempo más.

  • El  Presidente llega a su segundo encuentro con los padres de los normalistas derrotado en la batalla de la percepción. Él mismo admite que hay una crisis de confianza en su gobierno.

El pésimo manejo en la barbarie de Iguala; los oscuros que hay en el caso Tlatlaya y los escándalos inmobiliarios que irritan a la sociedad impactaron severamente esa credibilidad.

La desconfianza alimenta la politización del tema de los 43. Los que lo mueven han sido afectados por lo que el periodista colombiano Alberto Aguirre llama el virus vitrinesis: darse  vitrina, figurar, proyectar imagen.

“A la sobriedad  requerida por la justicia no le convienen los vientos de la promoción publicitaria”, dice el hombre.

Y no le falta razón.

  • La convocatoria para elegir al nuevo rector de la UNAM se dio a conocer ayer en medio del alboroto provocado por los prematuros “destapes” deSergio Alcocer, otrora subsecretario de Relaciones Exteriores, y  deRosaura Ruiz Gutiérrez, directora de la Facultad de Ciencias de la máxima casa de estudios.

A Alcocer intentan presentarlo como el candidato del gobierno. Ruiz, exesposa de Salvador Martínez Della Rocca, líder estudiantil en 68, se define como abanderada de la izquierda.

A esos dos nombres se agregó un tercero, Enrique L. Graue Wiechers, director de la Facultad de Medicina.

A la lista se fueron sumando más y más aspirantes. Ana María Cetto Kramis, profesora de la Facultad de Ciencias; Fernando Rafael Castañeda Sabido, director de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; Gloria Villegas Moreno, directora de la Facultad de Filosofía; el bioquímico Francisco Gonzalo Bolívar Zapata

Hablamos con la doctora en ciencias Suemi Rodríguez Romo, profesora de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores de Cuautitlán: “Sí voy en serio”,
nos dijo.

La profesora tiene 55 años. Era una niña en el 68. No está marcada por la masacre de Tlatelolco. Se autocalifica como “no radical”. Está convencida de que hay que “repensar” en la UNAM. Poner en el centro la academia y no la política.  “Es el momento de un cambio generacional” en esa casa de estudios, nos dijo.

  • Pedro de León no sólo es cuñado del gobernador de Zacatecas, Miguel Alonso, sino que quiere sucederlo en 2016. Sabe que su parentesco con el mandamás en su estado no le ayuda, sino que le estorba.

Está convencido que estar casado con la hermana del gobernador no es pasaporte para atropellar los derechos de los demás “pero tampoco que atropellen los míos por ser el cuñado”.

Jura que no es el delfín de Alonso.

De León sigue como coordinador de asesores de la Sedesol, pero pronto abandonará esa posición para irse a Zacatecas a buscar la candidatura del PRI. Lo anima el hecho de que aparece como el priista mejor posicionado en la medición realizada  por el Grupo Opinión Pública “que hace las encuestas de Reforma”.

La muestra que lleva consigo le otorga 19.5 por ciento de las preferencias electorales, contra 16.5 por ciento del senador Alejandro Tello, 14 por ciento de Fito Bonilla, y el ocho por ciento de Carlos Peña.

La misma encuesta, ya con aspirantes de todos los partidos, lo ubica en segunda posición, solo detrás de David Monreal, aspirante de Morena, quien le saca tres puntos,  pero adelantito del panista Chabelo Trejo. Carlos Puente, del PVEM, aparece en un lejano séptimo lugar.

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