Por Norberto DE AQUINO
Las posiciones están claras. Nadie puede alegar no haber entendido lo que sucede. El punto ahora es ¿qué es lo que en realidad va a ponerse en marcha? El problema de los normalistas de Ayotzinapa está aún, en el campo del gobierno federal y se mantiene como algo no resuelto.
Poco importa en tono de la reunión de ayer. Y tampoco son de gran utilidad las promesas o compromisos. Lo que hace falta es la decisión política para enfrentar el reto. ¿Se quiere o no, resolver la situación?
Los discursos pueden servir para muchas cosas. Pero en la práctica no resuelven absolutamente nada. Las acciones pueden no requerir de palabras, pero son las que reciben el apoyo o consolidan el rechazo.
Por ello, la parte importante de la reunión de ayer entre el presidente Enrique Peña Nieto y los padres de los normalistas de Ayotzinapa radica en lo que habrá de suceder.
En la parte final del año pasado, como efecto de la primera reunión entre los padres y el gobierno, se escucharon demandas y promesas. Y a un año de los hechos de Iguala, nada pasó. Y poco se cumplió.
Ahora, con la presión social en niveles serios y con la necesidad de tranquilizar el clima político, es de suponerse que habrá acciones. Y de estas dependerán muchas cosas.
Por ello, es posible pensar que el gobierno federal ahora sí le entrará al tema del papel jugado en todo este escándalo por el entonces gobernador de Guerrero, Angel Heladio Aguirre Rivero, quien hasta el momento no ha sido tocado por la investigación alguna.
La relación con los Abarca y por supuesto, su actuación en todo lo que es el problema del narcotráfico es algo que no ha sido investigado. Y para nadie es un secreto que fue el gobierno federal quien le brindó protección política al exgobernador. Y nadie olvida que llegó al poder en Guerrero vía el apoyo del gobierno del Estado de México, en esos momentos en manos de Enrique Peña Nieto.
Del mismo modo, tal vez ahora sí se sepa que fue lo que sucedió no sólo en septiembre del año pasado en Iguala, sino cual fue la situación que permitió que todo esto sucediera.
Dicho de otra manera, sería saludable que se explicará de una buena vez, cómo es que todo el equipo de inteligencia del estado no hubiera detectado y eliminado por supuesto, la red de narcotráfico que tiene a la zona de Iguala como gran centro de producción y distribución.
¿Ni el CISEN, ni el ejército, ni la marina, ni la PGR sabían de esta situación? ¿Puede creerse que lo que todos los lugareños sabían no fuera conocido por quienes tenían que combatir la delincuencia, organizada o no? Es posible pensar que si en realidad se quiere llegar al fondo del problema, ahora sí se trabaje para llegar al fondo de la corrupción de policías, fuerzas federales, políticos locales y federales y funcionarios de todos los niveles.
Así, se sabría de las ligas de partidos y políticos, con los cárteles de la droga, de la incapacidad y corrupción de las autoridades encargadas de acabar con el narcotráfico y se tendrían los nombres de los realmente responsables de todo lo sucedido en Iguala en septiembre del año pasado.
Se podría esperar igualmente, que se explicara el cómo fue posible que toda la estructura política nacional no detectara las ligas de los señores Abarca con el narcotráfico y el cómo en el gobierno federal no se tuvo la capacidad para enfrentar un problema de descomposición como el que evidentemente sirvió de marco a los hechos de Iguala.
Es claro que buscar controlar el daño político no servirá de nada. Es obvio que la pérdida de credibilidad del gobierno no puede ya ser más grande. Es evidente que se requieren acciones y no discursos y promesas.
Y por supuesto, nadie puede pensar que el tiempo y el silencio habrán de resolver las cosas.
En el país el repunte de la violencia está a la vista. En Guerrero la situación es ya intolerable. El cierre de negocios y a caída en todos los niveles es inaceptable. Las respuestas para Iguala, serán soluciones para todo el país. Y lo discursos y nuevas leyes de nada servirán si no van acompañadas de acciones inmediatas.
La reunión de ayer por importante que pueda resultar o por mucho que se le quiera menospreciar no es lo realmente clave. Las acciones nos dirán qué es lo que realmente se puede esperar. Y claro está, mostrará la voluntad del gobierno para solucionar uno de los retos que a querer o no, le ha mostrado el tamaño de su incapacidad y la magnitud de la corrupción que le corroe.

