GarfiasFrancisco Garfias

No había forma  de que el secretario de Gobernación saliera bien librado de su comparecencia ante los senadores, con motivo de la glosa del Tercer Informe en materia de política interior.

Tantos fierros en la lumbre hacían imposible  que la oposición no sentara aMiguel Osorio Chong en el banquillo de los acusados: Casa Blanca, OHL, Tlatlaya, Ayotzinapa, Tanhuato, Apatzingán y la fuga de El Chapo.Pero también el nombramiento del “verde” Arturo Escobar como premio a la incondicionalidad de ese partido hacia el gobierno.

Fierros que daban fuerza a la palabra “impunidad”.

La cascada de críticas exasperó a los priistas. “Pareciera, a veces, que vivimos en un país donde todo está mal”, protestó el senador René Juárez, exgobernador de Guerrero, ya al final de la comparecencia.

  • El primer aniversario de la barbarie de Iguala, celebrado el sábado pasado, hizo que el tema se convirtiera en la punta de lanza de la ofensiva que la oposición arrojó desde la tribuna del Senado para desbaratar la “verdad histórica” del ex  Murillo Karam.

“No buscamos la  verdad oficial o políticamente conveniente, sino simplemente la verdad”, dijo  Osorio,  en su intervención inicial.

El apoyo de los verdes no alcanzaba para neutralizar los obuses que explotaban a la izquierda y a la derecha. Las alusiones al respaldo de losChuchos, de Andrés Manuel, de Lázaro Mazón, a José Luis Abarca, recordaban el triste papel de la izquierda en la  historia que nos puso en la “vitrina del horror” a nivel internacional.

Los reclamos al secretario se amontonaban, uno detrás del otro: el silencio oficial que se guardó sobre el quinto autobús, que supuestamente llevaba droga. Aquí, Osorio reveló que a bordo de ese vehículo nunca hubo un estudiante.

Otro reclamo: que se investigue si los cuerpos de seguridad cumplieron con la obligación de proteger a los muchachos.

Nadie ponía en duda la colusión de los policías municipales de Iguala y Cocula con los mafiosos de Guerreros Unidos; ni el papel de los Abarca en la tragedia, pero sí cuestionaban el pasmo de las fuerzas federales.

“Se conoce que la Policía Federal y el Ejército no movieron un dedo para proteger a los jóvenes en los momentos de la agresión”, recalcó el senador del PRD, Luis Sánchez.

Osorio acusó recibo. En su respuesta reprochó al perredista hacer juicios sobre hechos que están todavía bajo investigación.

“Debemos dejar que las  instancias legales, la propia Procuraduría, y en su momento el juez, puedan determinar si hubo un acto al margen de la ley de quienes allí participaron”, pidió.

Las galerías del Senado estaban repletas. Subsecretarios, comisionados, jefes policiacos, asesores, reporteros, camarógrafos.

Esperamos pacientemente a Enrique Galindo, el mero mero de la Policía Federal, para interrogarlo. Fue inútil.

Le preguntamos si era cierto que sus subordinados sabían de la agresión a los normalistas y no hicieron nada para protegerlos. No dijo ni sí ni no.

Se apegó al guión de su jefe: “Hay que esperar el resultado de las investigaciones”, repitió, antes de extender la palma de su mano y decirnos “estoy a sus órdenes…”

  • Otro tema recurrente fue la fuga de Joaquín Guzmán Loera. Venía aparejada de la pregunta sobre si no pensó en renunciar al cargo.

Su respuesta fue similar a la que dio al día siguiente del gran escape. “Ante la crisis del sistema penitenciario, lo que tenemos que hacer es tomar acciones y actuar con seriedad”.

Reconoció, eso sí, que la evasión del Penal del Altiplano dejó claro los huecos –son túneles–  que hay en el sistema penitenciario.

“Desafortunadamente este hecho costó al país el esfuerzo profesional y dedicado de las instituciones de seguridad, que lo detuvieron instituciones que ya han neutralizado a la mayor parte de los criminales más peligrosos del país”, lamentó.

  • Manuel Bartlett quiso llevar la comparecencia al plano político.

Focalizó su intervención en los mensajes contra el populismo pronunciados por el presidente Peña en su Tercer Informe y en la intervención en la Asamblea de la ONU.

“Es un ataque violento contra una persona, Andrés Manuel López Obrador. Otra vez el peligro para México”, protestó el senador del PT.

Osorio le respondió que el gobierno nunca va a utilizar a las instituciones con criterios electorales.

  • Fue también una guerra de cifras. Osorio dijo que en los dos primeros años del gobierno de Peña, la tasa  de homicidios se redujo en más de una cuarta parte; la extorsión en más de 20%, y el robo en 13 por ciento. En el caso del secuestro, bajó 31% en lo que va de 2015.

“En 2014, la tasa de incidencia delictiva total fue la segunda más baja en los últimos 17 años. Esos son los resultados en lo inmediato…”, presumió el titular de la Segob.

Pero la panista Adriana Dávila llevó a la tribuna  cifras que matizan esos avances: más de 43 mil homicidios dolosos en lo que va del sexenio, la mitad de los cuales están relacionados con delincuencia organizada.

Alrededor de 17 mil extorsiones por exintegrantes de corporaciones policiacas; mil 360 personas encontradas en 300 fosas clandestinas; más de 26 mil desaparecidos.

“Le apuestan al silencio y esperan el olvido”, remató la senadora.