norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

El gobierno de Enrique Peña Nieto está determinado crear confusión incluso cuando para que quiere aparecer como creador de resultados. Así, amontonando anuncios y respuestas, lo que logra es dar vida a una mayor confusión. Y claro está, a una creciente especulación.

Lo anterior quedó de manifiesto el pasado martes cuando, de manera simultánea y obviamente, de forma programada, se registraron eventos que, por sí mismos, tendrían que haber sido cada uno importantes y, por razones simples de entender, bien calculados.

Miguel Angel Osorio Chong, secretario de Gobernación, se presentó ante el Senado de la República, como parte del análisis del III Informe de Gobierno del presidente de la República. El listado de problemas a responder cubría todo el espectro nacional. Sus posicionamientos y respuestas habían sido considerados en lo político, como la parte vital a la mitad del sexenio.

Sin embargo, al mismo tiempo, en Chiapas, el presidente de la República, del brazo del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y con los representantes de los empresarios y del Banco Mundial a un lado, daba a conocer la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales, con la que se espera detonar en lo económico, áreas del país que se encuentran rezagadas.

Más allá de lo que haya dicho Osorio o de lo que tiene como objetivo la citada nueva ley, lo importante radica en la decisión del gobierno para poner a los dos eventos en el mismo horario. Si creemos que el Senado decidió de manera independiente el tiempo para la comparecencia del titular de Gobernación, no hay manera de creer que el evento en Chiapas no podía ignorar la cita del funcionario en la Cámara Alta, o que no existía posibilidad de cambiar el día para la presentación del proyecto para las nuevas zonas económicas.

Ante ello, quedan sólo las especulaciones sobre lo sucedido. Y esas especulaciones son a querer o no, el primer problema de haber realizado los dos eventos al mismo tiempo.

Primero, habría que pensar que la gravedad de la descomposición política en el país es más seria de lo que a simple vista se puede Ver. Dicho de otra manera, que los casos Tlatlaya, Tanhuato, Apatzingán, Iguala, Casa Blanca, fuga del Chapo, aumento de la violencia, y pérdida de la aceptación del gobierno en la sociedad, han debilitado tanto a la administración peñista que se decidió “proteger” la comparecencia con un evento que mitigara las críticas.

El gobierno habría querido dar espacio al secretario Osorio.

Pero del otro lado, aparece la idea de que, justo con el afán de demostrar que Osorio ha fracasado y de que es en el terreno económico en donde existen soluciones para el gobierno, es que el acto en Chiapas se realizó.

Y para que no quepa duda de la intención, en el evento los aplausos a Videgaray fueron una constante. Y la presencia de los representantes empresariales y del Banco Mundial, buscaba acreditar que el programa económico marcha de acuerdo a lo planeado y con resultados a la vista.

Por ello la pregunta va entonces no a los resultados de cada acto, sino a lo que se quería evidenciar con ambos. Hay, por supuesto, una obligada comparación resultado de la simultaneidad.

¿Se quería demostrar que el gobierno tiene inclinación total por el proyecto de Luis Videgaray? ¿Se quería ayudar a Osorio Chong, robando atención a su evento con un anuncio en el sureste del país? ¿Lo que se buscó fue comparar abiertamente y que la sociedad comparara desde su óptica, lo que sucede en lo político y en lo económico?

Entonces habrá que ver el resultado global.

Osorio quiso responder a las muchas críticas y dudas con frases hechas y con cifras fácilmente discutibles. En tanto, Luis Videgaray tenía el aval presidencial. Los anuncios de crecimiento y desarrollo en tres puntos clave del país. Y la aceptación de empresarios y el Banco Mundial.

El Secretario de Gobernación se quedó en el vacío de las frases sin respaldo en la realidad. Atrapado en la ineficacia de su sector, mientras que Luis Videgaray quedaba arropado por la esperanza del éxito en plazos cortos y con la promesa de inversiones en áreas hasta hoy, rezagadas.

Colocar dos eventos importantes en el mismo horario no es casualidad. Ni tampoco un error. Fue una decisión debidamente calculada y bien meditada.

Lo que se quería con ello es lo que falta por decidir. Pero las opciones no son muchas. Y en cualquiera de ellas Miguel Angel Osorio Chong queda atrapado por la realidad, con Luis Videgaray protegido por la esperanza, la cual también, tiene fecha de caducidad.