Por: Tomás Flores Rosales
El emblemático grupo Atlacomulco podría retomar el poder en el Estado de México en menos de 12 meses al agotarse el plazo para “destapar” a quien sustituirá a Eruviel Ávila Villegas en la gubernatura.
No falta explicar que el abanderado más fuerte para ocupar la oficina principal del edificio de Lerdo Poniente 300 del centro de la ciudad de Toluca emanará del PRI en virtud de que las condiciones en PAN y PRD no son las propicias para mostrarse como verdaderos opositores durante los comicios de gobernador en julio del 2017.
Y por eso la oportunidad de los integrantes del grupo Atlacomulco de regresar por sus fueros es latente.
Se menciona a Alfredo Del Mazo Maza, como uno de los prospectos para relevar a Eruviel Ávila Villegas, también a Luis Videgaray Caso, incluyendo a Carolina Monroy Del Mazo y Ana Lilia Herrera Anzaldo, sin dejar al margen a Luis Miranda Nava, quien se auto postula para sustituir al ex alcalde de Ecatepec, de quien dicen, solo se le prestó la gubernatura mientras el grupo Atlacomulco gobernaba el país.
Pero eso prácticamente ya concluyó – aún cuando faltan tres años al sexenio de Enrique Peña Nieto – y entonces tendrán que regresar a Toluca, pueblo del cual, difunden, algunos priistas empoderados, nunca debieron haber salido.
Ya pasó el trauma, y ahora se preparan para retomar de nuevo las riendas de la capital mexiquense, cuya puja por la candidatura priista ya inició a partir de la lista de nombres de hombres y mujeres mencionados líneas arriba, lo cual genera ciertas peculiaridades en virtud de que la familia Del Mazo está participando en partida doble: Alfredo Del Mazo y Carolina Monroy Del Mazo, ambos familiares directos de Enrique Peña Nieto.
Y como el actual presidente de México estila apoyar en línea directa, primero a su familia y luego a sus amigos, las ventajas son para Alfredo y Carolina, quedando en la fila los amigos y los recomendados por sus amigos con derechos políticos.
Obviamente estas apreciaciones parten del poder que permea en el llamado grupo Atlacomulco que busca reencontrarse con Toluca, capital del Estado de México que sacrificaron hace cuatro años a cambio de conquistar la presidencia de la República, por lo que se pueden sumar otros nombres a la lista de prospectos a lograr la candidatura a gobernador mexiquense.
No es ningún secreto la deferencia que se tiene en Los Pinos a favor de Arturo Montiel Rojas, ex aspirante presidencial mexiquense y quien apuesta a seguir influyendo en la postulación de candidatos a gobernador o gobernadora en la entidad federativa que gobernó.
Por eso está en la lista la senadora Ana Lilia Herrera Anzaldo, ex presidenta municipal de Metepec, y cuya posición que ostenta en estos momentos en la cámara alta del Congreso de la Unión le permite colocarse en la puja por la candidatura a gobernadora del Estado de México. Quizá serán sus cinco minutos de fama en este proceso sucesorio, pero finalmente ya es un gran paso en su carrerea política.
El desgaste de Luis Videgaray en la titularidad de la Secretaría de Hacienda le limita competir por la presidencia de la República, y por tanto tiene el derecho de picaporte para pedir al presidente Enrique Peña Nieto, en calidad de priista número uno del Estado de México, su anuencia para competir por la gubernatura en la tierra en donde prácticamente se formó como político.
Videgaray fue dirigente estatal del PRI y coordinador de parte de la campaña de Eruviel Ávila Villegas hace cinco años.
Es verdad que la lucha por el poder mexiquense ya se está dando al interior de los grupos priistas, pero poco a poco saldrán a la luz pública las tácticas y estrategias mismas que están siendo ideadas por varios actores con un mismo fin: recuperar la gubernatura para el grupo Atlacomulco.
SINTESIS POLITICA
Seguramente, en su momento, el gobernador, Eruviel Ávila Villegas, tendrá la habilidad de sopesar su fuerza orientada a tratar de impulsar – dentro de las reglas formales – a alguien de sus incondicionales para participar en la puja para sucederlo y, de ser así, deberá actuar con oportunidad para no llevar a un posible alfil a una aventura sin futuro.

