norberto-de-aquinoPor Norberto DE AQUINO

Definitivamente, la distancia que existe entre el país que gobiernan las autoridades y el que viven los ciudadanos día con día, es no solo enorme, sino que parece insalvable. Y quienes disfrutan del poder en sus diferentes niveles no se cansan de poner de manifiesto esa situación.

Así, para el gobierno federal, el problema de la crisis de Derechos Humanos planteado por la CIDH es inexistente y para el gobierno del Distrito Federal el saqueo cometido por las administraciones que acaban de concluir en las delegaciones de la capital es algo, meramente mediático. Y en ese punto, para los nuevos diputados toda la problemática nacional se debe resolver a base de “mayores recursos” a las diferentes áreas existentes.

Si tomamos la crisis del gobierno de la ciudad de México, que salta a la vista con lo que los nuevos delegados han considerado como un “saqueo” cometido por las administraciones que acaban de concluir su gestión, la declaración de Miguel Angel Mancera en el sentido de que todo esto se convirtió ya en un tema mediático, tenemos a la mano un panorama más que desolador, aterrador.

El señor Mancera es un excelente político al momento de tomarse la foto del día. Ya sea cortando un listón, ya al lado de un deportista. Pero nunca se le ve enfrentando realmente los problemas. Y menos, asumiendo responsabilidades-

Y este es el caso. En tanto lo delegados que han dejado sus cargos, son señalados como verdaderos trúhanes, el titular del gobierno capitalino anuncia que todo será investigado.

Pero la pregunta no es si habrá investigación sobre posibles irregularidades, algo que muchos dudan, sino ¿en dónde estaba el gobierno central del Distrito Federal al momentos en que sucedían las cosas.

Si algo sale bien en el DF, Mancera se coloca de inmediato la medalla correspondiente y reitera su deseo de ser candidato a la Presidencia de la República. Pero si algo no resulta de la manera esperada, entonces se hace a un lado y plantea la idea de que las fallas están lejos de ser su responsabilidad.

Los delegados que acaban de entregar sus cargos, tienen tras de sí tantas fallas que es imposible aceptar que nadie sabía nada en ninguna parte. Y si Morena no hubiera logrado sacudir un poco la estructura política en la ciudad de México, es muy posible que nada de lo que hoy es “mediático” se hubiera conocido.

Mancera firmó una alianza con ls fuerzas que se repartieron el poder en la ciudad capital. Y la responsabilidad de las irregularidades en el caso de que se comprueben, tendrá que compartirla totalmente. Por más que quiera evitarlo

Y en tanto se investiga todo, la pregunta se mantiene: ¿en dónde estaba el señor Mancera al momento en que todas las irregularidades sucedían? ¿Qué es lo que sí sabe de lo que sucede en el DF? ¿Además de su ambición por la candidatura presidencial, qué otra cosa le preocupa y le ocupa? ¿A qué le dedica tiempo si lo que sucede en las Delegaciones es algo de lo que no está enterado?

Del otro ejemplo, podemos tomar el de los diputados recién llegados al Congreso. Su primer mes de labores no arrojó nada que sea digno de comentarse como no sea el hecho de que, por cuestiones partidistas, desperdiciaron las primeras cuatro semanas de su gestión. Semanas que, por ejemplo, pudieron ser empleadas para analizar el presupuesto base cero.

Pero el problema no es sólo el desperdicio de tiempo, sino la frivolidad que demuestran y sus afanes de alcanzar imagen, aun a costa de la inteligencia.

El caso de Pablo Gamboa, hijo del líder del Senado, Emilio Gamboa, es apenas una muestra, pero preocupante.

Al quedar al frente de la comisión del deporte de la Cámara Baja, el legislador se preocupó por aparecer en público para anunciar que gestionará “más recursos” para el deporte.

Por lo visto, el señor diputado no entiende la crisis que vive el país. Y fiel al estilo de su padre, todo lo quiere resolver a base de recursos, que no son otra cosa que más dinero.

Lejos de entender que el crecimiento del país se ha reducido varias veces y que el presupuesto cero habla de recortes y sacrificios, el legislador habla e más recursos para el deporte.

Lejos de hablar de transparencia y combate a la corrupción que ahoga a nuestro deporte, el diputado quiere más dinero. No dice de donde deba salir ni como debe gastarse. La solución es sólo más dinero.

Lo importante es hacerse notar. Aún cuando no sea a base de posiciones inteligentes.