Por Norberto DE AQUINO
La estrategia es la misma, sin importar el tema de los retos o la magnitud de los problemas. Lo importante es negar la realidad y distraer la atención. Miguel Angel Mancera demostró ya que lo fundamental para él y su administración, es cuidar la imagen y no responder a las demandas de la sociedad y menos aún, resolver los problemas.
Así, si la llegada de delegados salidos de partidos ajenos al PRD, lo importante no es aclarar si hubo o no corrupción y castigarla si existió. Lo necesario es calmar las aguas y aparecer en fotos con alguno de los nuevos delegados, para acreditar su voluntad política y democrática.
Del mismo modo, si el transporte o la vialidad colapsan en la ciudad, el señor Mancera se quiere cubrir con el manto distractor del Gran Premio de México y busca, en el seno de la liga de futbol americano profesional (NFL) estadounidense, una vía que le atraiga elogios y difumine problemas.
Y en el extremo caso de tener que hacer frente a determinado problema, se repite la receta: en el Distrito Federal no existe la delincuencia organizada. Toda la inseguridad es en buena medida, imaginación de los capitalinos.
De esta manera, al momento en que apareció una nueva información que habla de extorsiones en el Centro Histórico, el señor Mancera aparece en público y sin rubor alguno, rechaza la idea.
No hace mucho, ante la denuncias de que en la colonia Condesa los comercios de todo tipo hacían frente a este problema, la estrategia de respuesta se basó en los niveles de seguridad. Así, en una acción que parecía más un mal chiste que un trabajo profesional, se envió al procurador de justicia de la capital, a desempeñar el papel de un muy mal periodista y cámara en mano, a preguntar a dueños de establecimientos de diverso giro, si sufrían extorsión alguna.
La respuesta, por supuesto, fue negativa. Pero las extorsiones e inseguridad en esa zona se mantuvieron Y al poco tiempo, se montó un operativo de vigilancia para resolver un problema que según el gobierno del Distrito Federal, no existía.
Ahora, en el caso del Centro Histórico, se desplazó a 200 elementos de la policía capitalina a esa zona. Pero, no podía ser de otra manera, el señor Mancera aclara que no tiene como objetivo el tema de las extorsiones. Es una medida de seguridad, originada en que ya vienen “las épocas navideñas”
A casi tres meses de distancia, el gobierno del DF prepara la seguridad sólo en el Centro Histórico, sin importar que la navidad sea algo que ocurre en todos los rincones de la ciudad. La administración mancerista reconoce entonces que hay inseguridad en el Centro Histórico, pero intenta desvirtuar la información. No puede y no quiere reconocer su fracaso. Y menos el hecho evidente de que la delincuencia organizada opera en la capital de la República.
Los esfuerzos del gobierno del Distrito Federal podrían sin embargo, no dar resultado. Al menos no los que pretende la estrategia de Miguel Angel Mancera.
Negar la realidad puede tener efectos inmediatos. Pero serán de plazo limitado. Y las dudas crecerán se quiera o no, en tanto no se presenten soluciones efectivas a la problemática.
Mancera prometió mucho en el caso del Metro. Y no ha cumplido nada. Sacar de los trenes a parte de los llamados “bocineros” es parte de la lucha por crear imagen, no parte de un programa de soluciones efectivas.
Prometió mucho en el caso de la seguridad, y su fracaso es total. Después de todo es muy difícil olvidar que Miguel Angel Mancera fue el procurador del DF que llevó a la cárcel a Lorena González acusada de ser parte del secuestro del hijo de Alejandro Martí, a pesar de que el día de los hechos no se encontraba en la ciudad de México.
El equipo del señor Mancera por instrucciones obviamente del procurador, fabricó pruebas y la mantuvo en prisión. Incluso una vez que se capturó a la verdadera responsable. Siete años después, Lorena González recuperó su libertad en julio pasado. Y nadie le ha dado una disculpa siquiera.
Desde entonces, la estrategia es negar la realidad. Dejar que el tiempo lleve al olvido. Y crear imágenes amables que muestren a un jefe de gobierno preocupado por los ciudadanos.
Pero por los ciudadanos que gustan del deporte o de las carreras de autos y no por quienes tienen que padecer la inseguridad, el caos del transporte, la corrupción en las Delegaciones o el incumplimiento de las promesas del propio señor Mancera.

