El gobierno de Enrique Peña Nieto ha dado sobradas muestras de su incapacidad para comunicar. Soberbia e incapacidad han sido una receta infalible. Todo lo que intentan, termina en el fracaso. Pero ahora llegaron ya a un nivel francamente de pena. Crear un mensaje que sólo sirve para que los cómicos en el mundo se rían de México, es algo de lo que pocos, muy pocos, podrían presumir. Y con lo que muy pocos podrían competir.
Evidentemente molestos por las constantes críticas que recibe el gobierno en el interior del país, los encargados de la comunicación se lanzaron a su vez, a reclamar a los ciudadanos por su actitud. Y apareció el spot del “ya chole con tus quejas”.
El efecto fue inmediato. La reacción ciudadana fue tal que, en cuestión de horas, las autoridades se vieron obligadas a retirar del aire el mensaje. Pero el daño ya estaba hecho.
Lejos de entender la visión de los ciudadanos, en el gobierno decidieron mostrar su enojo. Y con el pretexto de resaltar los logros de las reformas, crearon el “ya chole”, con el que sin lugar a dudas, ponían en evidencia la forma en que desde el poder, se ve a los mexicanos.
Lejos de aplaudir, se atreven a criticar podría ser la idea que se expuso. Y lo que consiguieron fue elevar el grado de rechazo al gobierno.
Pero no solo eso. Llegaron a metas difíciles de alcanzar. Convirtieron al gobierno de Enrique Peña Nieto en lo general y al presidente en lo particular, en motivo de burla internacional. Así, uno de los cómicos más conocidos en Estados Unidos, John Oliver, utilizó su programa de televisión para darle una buena repasada a la administración peñista.
Oliver dijo, en síntesis, que estamos acostumbrados a escuchar a los políticos decir “los escuchamos”, pero no “antes de decir entonces cállense la boca”. Pero eso no fue todo. Oliver dijo que Enrique Peña Nieto es el presidente mexicanos menos popular en los últimos 20 años, para pensar un poco sobre sus dichos y señalar que EPN es menos popular que James K. Polk “que fue el que les quitó Texas”.
El comentario, lapidario, tenía como cimiento, la estrategia de comunicación oficial.
Por ello, los reclamos tendrían que registrarse en el lugar mismo en el que se originó el spot.
¿Quién o quiénes lo pidieron? ¿Cómo se aprobó la idea? ¿Quién o quiénes revisaron el video antes de ser enviado para su programación? ¿Se aprobó en Los Pinos y nadie más tenía opción para opinar? ¿En la Secretaría de Gobernación nadie revisa este tipo de material? ¿Se da por bueno todo lo que llega desde la Oficina de la Presidencia?
Del mismo modo, ¿con que agencias de publicidad se trabaja? ¿Quién o quiénes sellaron los contratos? ¿Los publicistas no tienen control oficial? ¿Deciden por sí mismos la forma y el contenido? ¿Nadie en ninguna parte entendió que el “ya chole con tus quejas” resultaba ofensivo para los ciudadanos?
Es evidente que en el gobierno algo que no les preocupa en lo más mínimo, es la comunicación. No hay estrategia, pero sí mucha soberbia. No hay mensaje, pero si indiferencia. Y los resultados están a la vista.
Un mensaje oficial, creado supuestamente para fortalecer la imagen del gobierno, termina como argumento para una burla feroz en contra del propio gobierno de parte de un cómico que el sí, comprendió el error que los comunicadores de la administración peñista habían cometido.
Se puede, por supuesto, ignorar el hecho. Y se puede mantener la misma postura. Pero todo mundo sabe que, con ello, los resultados no sólo serán os mismos, sino que poco a poco, serán aún peores.
El gobierno mostró una enorme lejanía para con el ciudadanos. Y ese mensaje tendrá consecuencias.
Al gobierno de Enrique Peña Nieto se le fugan los reos de alta peligrosidad. Se le caen las estrategias de recaptura. Se le evaden las promesas y los compromisos. Y ahora sabemos que también, se le escapan los spots que terminan dando resultados contrarios a los esperados.
La estrategia de comunicación no sólo no existe, sino que se ha substituido por una actuación en la que la soberbia y la incapacidad son las cartas de presentación más notorias.


