El enojo es evidente. Tanto como la reiteración de la intolerancia. El mensaje del gobierno en boca del Secretario de Gobernación quedó lejos de la habilidad y la capacidad, para ubicarse en el terreno de la confrontación y el reto. De nuevo la postura de “las cosas son así porque lo digo yo”.
Miguel Angel Osorio Chong dio una entrevista en radio a Ciro Gómez Leyva. Y no perdió la oportunidad de soltar su malestar. Y para dejarnos ver que hay muchas más cosas en los sucesos de Iguala de lo que nos habían dicho.
Primero, el señor titular de Gobernación quiere que se crea que el gobierno no tiene nada que ver con lo acontecido hace algo más de un año, en la citada población de Guerrero. Y eso sería además de infantil, un error que impediría llegar al fondo del tema si eso es lo que realmente se quiere.
Si se aceptara la afirmación del Secretario de Gobernación, lo que tendríamos en la mano no sería otra cosa que la confesión de parte del propio gobierno, ya que es obvio que los sucesos no pueden, bajo ninguna circunstancia, quedar sujetos a la trágica noche exclusivamente. Ahí podría ser que el gobierno no tuviera nada que ver. Pero sólo ahí.
Se supone que el gobierno federal combate la delincuencia organizada. Supuestamente, ese combate se realiza con inteligencia. Y para todo mundo es obvio que esa “inteligencia” simplemente no existió en Guerrero. O no se aplicó.
Hay dicen, dos grandes bandas en la zona de Iguala. Los “rojos” y “Guerreros Unidos”. Y nadie los vigilaba realmente. Realizaban sus actividades con toda normalidad. Y según la versión oficial, n enfrenamientos entre ellos, fue la causa de la tragedia. ¿Y nadie sabía nada? Esta, guste o no, es una falla federal. El gobierno sí tenía que ver con esto.
Del mismo modo, ahora se quiere trabajar sobre el director de la Normal de Ayotzinapa. Se filtran daos sobre su posible liga con los delincuentes. ¿Y cuándo se enteraron de ello? Se habla de que es un problema de los alcaldes. Pero ¿las ligas del alcalde y su esposa no tendrían que haberse conocido mediante la inteligencia con la que se prometió se combatiría al narcotráfico?
El secretario Osorio demanda de os expertos de la CIDH más que sólo quejas y rechazos. Les demanda que digan en dónde están los normalistas y de ser así, n donde se les asesinó y cremó.
Y esa postura, además de intolerante, signo del gobierno federal, resulta por decir lo menos, totalmente contradictoria con la postura oficial.
El gobierno se ha negado una y otra vez a reconocer a la CIDH como investigadora. Es, cuando más, coadyuvante. Pero con el reto lanzado por el Secretario de Gobernación, a partir de ahora os expertos pueden pedir a más y mejor. Y cada negativa simplemente fortalecerá la idea de que “fue el estado” el que provocó todo lo sucedido en Iguala.
La postura del señor Osorio Chong impacta directamente con la posición asumida por la Secretaría de la Defensa Nacional que se ha negado en todos los tonos, a que los soldados del batallón destacado en Iguala sean entrevistados por los expertos de la CIDH.
¿Cómo podrían los expertos decir el qué y el cómo si las entrevistas no se permiten? El Secretario de Gobernación simplemente dejó escapar su ira. Pero no calculó los efectos.
Finalmente, queda claro que al momento en que el titular de Gobernación señala que todo fue un problema municipal, lo que hace es lanzar una red protectora a favor del exgobernador Angel Heladio Aguirre. Habla de que el gobierno federal no tiene nada que ver y menos que ocultar.
Pero destaca el límite de la investigación: todo fue un caso municipal.
Sin embargo, el reto lanzado abre la puerta para muchas cosas. Osorio puede suponer que al “ceder” otros seis meses para el trabajo de la CIDH ya ganó la imagen de demócrata que lucha a favor de los derechos humanos.
Sin embargo, parece no entender que, en realidad, lo que ha puesto en evidencia es que el gobierno en lo general y él en lo particular, han dejado ver su talante autoritario La “verdad histórica” para ellos se mantiene. Y lo que diga el resto del mundo, es lo de menos.
Al estilo de Luis XIV, el Secretario de Gobernación ha señalado que la “verdad es la que digo yo”. Y todo lo demás carece de importancia.


