norberto-de-aquino4Por Norberto DE AQUINO

El deterioro político sufrido por el PRD es más que evidente. El retroceso frente al resto de los partidos es claro. Y su capacidad para representar las demandas de la izquierda es prácticamente nula. En esas condiciones, el arribo de Agustín Basave a la dirección nacional perredista ¿es una solución o el simple canto del cisne del partido que nunca fue lo que se dijo que sería?

Basave tiene una trayectoria política en la que las ideas podrían ser consideradas como su gran denominador. Pero también es conocido por su carácter explosivo y su forma autoritaria de ejercer el mando. Algo que en la situación que priva hacia el interior del PRD podría no ser la mejor receta para buscar la recuperación política del partido del sol azteca.

Pero si dejamos de lado algunos detalles, importantes, pero que requieren de mucho espacio para comentarse, como lo es la relación con las muchas tribus existentes en el seno del perredismo, y nos enfocamos sólo en el arranque del mandato de Basave, tendremos algunas señales que, con un poco de tiempo, nos dirán mucho de lo que puede suceder con el PRD.

La parte toral del discurso de ascenso al poder de Agustín Basave es, por supuesto, el anuncio de que se acabaron los pactos con el gobierno. Habrá diálogo, dijo, pero nada más.

Aquí aparece el primer aviso. Pero como siempre en México, es tan limitado que puede terminar como una frase más en un discurso de tantos, o bien ser en realidad algo que deba tomarse en serio.

Si entendemos que un discurso por fuerte que pueda ser, no convierte a un partido en una oposición real, lo que se tiene que esperar es el complemente adecuado. Y ello va mucho más allá de una firma en un Pacto, por más que ese sea por México.

Es claro que Jesús Ortega y Jesús Zambrano, duelos del grupo “Los Chuchos” y caciques absolutos en el PRD en los últimos años, condujeron al partido fundados por Cuauhtémoc Cárdenas, a un desastre político casi total. No son sólo los fracasos electorales, sino la evidente corrupción que acabó por derruir las estructuras políticas y morales del partido.

Así las cosas, al momento en que Basave habla del fin de los pactos con el gobierno, lo que hace en el fondo es plantear que los acuerdos firmados por los “Chuchos” provocaron daño al perredismo.

Por ello, ¿no es obligación de que quien así habla de explicar sus razones para poner fin a los acuerdos?

¿Qué pasó en el PRD con esos pactos que hoy es necesario, antes que otra cosa, anunciar el fin de ellos?

¿Qué existió detrás de los pactos que Basave se siente obligado a anunciar que no habrá más alianzas de ese tipo con el gobierno?

Hablar del daño electoral por cuestiones de imagen derivado de esos acuerdos sería infantil. La firmeza del anuncio deja ver otras cosas más serias. Y una nueva dirigencia que dice que luchará contra la corrupción en el seno del partido, tiene por obligación, que plantear la realidad existente para poder buscar las soluciones a la crisis.

Alejarse del gobierno en el discurso, anunciar que se busca a AMLO para hablar de posibles alianzas o anunciar el combate a la corrupción son frases de un discurso en tanto no se den a conocer los detalles y razones para todo ello.

Distanciarse del gobierno no significa ser oposición. Un partido político tiene que plantear ideas y programas y buscar alianzas en ese sentido. Y cuando se realizan con el gobierno tienen que ser más transparentes que nunca. Son objetivos de lucha supuestamente social, no negocios particulares como sucedió con los “Chuchos”.

Combatir con la corrupción obliga a mencionar a los corruptos. Y a los actos de corrupción, con toda claridad y precisión. De lo contrario, se hablará de la ilegalidad, sólo para lanzarse al encubrimiento de ella.

Y acercarse a AMLO ¿es señal de habilidad o reconocimiento de debilidad? Los acuerdos y negociaciones tendrán que ser abiertos, sin secretos ni trampas. O ser la rendición que todos esperan a cambio de posiciones para el futuro.

El PRD inició una nueva etapa, sumido en el desprestigio que le heredan los “Chuchos”, presionado por el crecimiento de Morena, debilitado en sus liderazgos y con las elecciones del año próximo con gran obstáculo.

Y ello no se resolverá con un discurso. Por llamativo que pueda ser.