La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) propuso avanzar hacia una evaluación censal que abarque los grados de educación básica, como tercero de primaria, que no fueron medidos en los resultados de los programas Planea y Excale, dados a conocer el pasado viernes.
El presidente del organismo patronal, Juan Pablo Castañón, explicó que lo anterior para tener una radiografía completa del verdadero estado que guarda la educación, en términos del logro de aprendizaje.
Llamó a fortalecer la reforma educativa y llevar adelante su implementación en todo el país, sin excepciones.
“Este es el instrumento que realmente ayudará a transformar la realidad que ha quedado manifiesta en los resultados poco satisfactorios de las diferentes evaluaciones”, dijo en su mensaje semanal.
Explicó que la evaluación Planea se aplicó con base en muestras representativas de alumnos que concluyeron su educación primaria, de sexto grado, y secundaria, del tercer grado, en el ciclo escolar 2014-2015.
En este contexto, sugirió aplicar pautas para cada una de las entidades federativas, para saber cómo se avanza en cada estado y para que las autoridades locales rindan cuentas de sus propios sistemas educativos y procesos.
Castañón señaló que la evaluación Planea se realizó después de dos años en los que dejó de aplicarse Enlace, y reveló resultados poco alentadores.
El 60 por ciento de los alumnos de primaria y 65 por ciento de secundaria se ubicaron en el nivel más bajo de desempeño en matemáticas. «Lo anterior significa que presentaron un logro insuficiente, con carencias fundamentales para seguir aprendiendo y para resolver problemas básicos de acuerdo con su edad”, lamentó.
El empresario puntualizó que en lenguaje y comunicación, prácticamente la mitad de los alumnos de primaria se ubicó en el nivel más bajo.
En secundaria, en esa misma materia, 29 por ciento de los alumnos se ubicó en el nivel mínimo y 46 por ciento en el nivel dos, de un máximo de cuatro.
El presidente de la Coparmex destacó que en la evaluación Planea se realizó la observación del contexto social, lo que permitió identificar una profunda desigualdad entre los estudiantes procedentes de grupos sociales más o menos favorecidos.
“Los estudiantes de primaria y secundaria que habitan en zonas de alta marginación presentaron los resultados más bajos en la evaluación”, señaló.
El dirigente patronal consideró que a partir de esos resultados, es posible estructurar acciones puntuales e identificar con claridad las necesidades de cada uno de los actores y procesos en las políticas y programas educativos.
Hizo un llamado a la sociedad para alcanzar acuerdos sobre los cambios urgentes que es necesario emprender en el entorno escolar, familiar y en las aulas.
A partir de los programas que la administración federal defina como estratégicos, es preciso buscar una ejecución coordinada y transversal de las políticas y programas prioritarios, con la participación de las diferentes dependencias del sector y las entidades federativas, señaló.
Por supuesto, dijo, debe darse una consideración importante a los temas del modelo educativo.
“Se requiere un nuevo esquema y una dirección estratégica para la gestión educativa; es necesario revisar los procesos de coordinación y plantear un esquema distinto, cuyo propósito principal sea articular una política que permita alcanzar los objetivos en el sector educativo, de una manera equilibrada y armónica”, opinó.
Asimismo, el empresario consideró que “deben mejorarse las condiciones en que se imparte la educación; tener el mayor impacto posible en la calidad educativa, la cobertura y la equidad; y sobre todo, potencializar los efectos positivos que genera el proceso educativo en la sociedad”.

