Por Norberto DE AQUINO
La incapacidad oficial para entender lo que es la comunicación ha sido aprovechada por los panistas. Y el tema de las fallas en la emisión de los pasaportes se convirtió, sin más, en un nuevo fracaso del gobierno peñista.
En octubre pasado, sin que las causas hayan sido debidamente aclaradas, la Secretaría de Relaciones Exteriores se vio obligada a detener el proceso de elaboración y entrega de los pasaportes. La afectación es evidente. Tanto como la postura de no explicar bien a bien, que fue lo que sucedió.
La SER había puesto en marcha un mecanismo moderno para la emisión de los pasaportes. Citas vía internet y trámites supuestamente más sencillos y rápidos. La modernización total y la promesa de la total satisfacción de los demandantes.
Pero todo se vio por tierra con enorme rapidez. Y la Secretaría de Relaciones Exteriores demostró no estar preparada para una emergencia de este tipo.
Suspensión de los trámites, tardanza para quienes demostraron tener urgencia y cero explicaciones de fondo. El fracaso total.
Ante esta situación y lejos de entender la necesidad de aclarar las cosas, la SRE optó por un manejo de “bajo perfil” del problema. Y con ello, le abrió la puerta a las oposiciones, en este caso al PAN, para que se lanzara a demandar lo que todos los usuarios de los servicios de la dependencia querían: sanciones para los responsables.
Ahora, el tema de las licitaciones, otra vez el mismo tema, pasa a ser el centro de las discusiones y las especulaciones.
Es cierto que el proceso de licitación no se realizó bajo la actual administración de la SER. Pero también lo es que la forma en que todo se ha manejado, deja ver una enorme indiferencia hacia los ciudadanos de parte del equipo de Claudia Ruiz Massieu.
Lejos de luchar por aclarar los problemas y las causas de la “caída del sistema”, la Secretaría de Relaciones Exteriores optó por esquivar todo lo posible, el tema. Y ahora tendrá que hacerle frente en y desde el terreno político y ya no sólo en el área técnica.
Ahora, con los senadores del PAN con la bandera de los daños y molestias a los ciudadanos para cubrir sus intenciones político electorales, Relaciones Exteriores tendrá que responder en calidad de acusada. Y podría perder el juicio ciudadano.
Saber qué sucedió con todo el proceso de la licitación respectiva será parte del nuevo debate. Y será apenas el inicio.
Los legisladores panistas quieren que la SER les explique qué pasó. Y que responda a todas las preguntas que existen en el caso. Y por supuesto, esas preguntas rondarán de una u otra manera, todo lo que pueda tener como fondo la corrupción.
Relaciones Exteriores perdió la oportunidad de mantener la iniciativa mediática en este tema. No puso atención a los riesgos políticos que se podrían presentar. Y ahora paga las consecuencias.
Por supuesto, la SER puede mantener su estrategia. Y buscar que su versión se dé a conocer por vías ajenas al Congreso. Pero ello no solucionaría el problema.
Después de todo, el anterior titular de Relaciones Exteriores es el actual Secretario de Desarrollo Social. Y ello tiene implicaciones que por lo visto el gobierno no quiere que se desaten. Pero para evitarlas, seleccionó la peor de las vías: ignorar el problema.
El tema es sencillo: la SRE no quiere entender lo que es la comunicación. Ni todo lo que tiene que ver con este proceso.
Incapaz de adivinar el reto que tenía al frente. Ahora quieren simplemente darle al tiempo la oportunidad de resolver las cosas.
Pero eso es precisamente lo que los panistas no están dispuestos a permitir. Saben que lo que en tiempo puede ayudar al PRI, en prisas puede serle totalmente adverso. Esto es, ayudar a los proyectos políticos del PAN que, curiosamente encuentran en los errores del gobierno todas las oportunidades que necesitan para demostrar que a final de cuentas aquello de “nosotros sí sabeos como hacerlo”, está muy lejos de ser una realidad.

