Francisco Garfias
La leyenda escrita bajo la foto de Belisario Domínguez que el aguerrido Gerardo Fernández Noroña colgó ayer en una de las vallas de acero que impedían el tránsito en la calle Donceles, donde se ubica la vieja sede del Senado, sintetizaba las críticas que le han hecho a la entrega de la Medalla Belisario Domínguez al empresario Alberto Baillères: “Yo no soy totalmente Palacio”.
Baillères, cierto, es un empresario que emplea a más de 150 mil mexicanos. Posee una de las cinco fortunas más importantes del país, según la revista Expansión.
Pero el éxito de sus negocios no corresponde al espíritu con el que fue creada la presea que lleva el nombre del autor de la proclama contra las arbitrariedades y la represión del usurpador Huerta.
Esa proclama le costó la vida a Belisario Domínguez hace 102 años.
Alrededor de Noroña no había mucha gente. El activista hablaba al aire en contra del dueño de seguros GNP, Industrias Peñoles, Palacio de Hierro y el ITAM, a través de un viejo megáfono que llevaba consigo.
No se cansó de repetir que la entrega de esa medalla al empresario —cosa que decidió el PRI— “envilece al Senado”.
El mencionado anuncio provocó rechazo, malestar y críticas contra el Senado.
El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, a propósito del tema, escribió un duro artículo en La Jornada, bajo el título La Medalla de Honor Belisario Dominguez 2015: un premio a la desigualdad.
La mayoría de los senadores del PRD ni siquiera se pararon en el evento. Pero hubo siete u ocho que sí asistieron: Miguel Barbosa, coordinador, Armando Ríos Piter, Zoé Robledo y Mario Delgado, itamitas los tres.
Súmele a Isidro Pedroza y Luz María Beristaín, entre otros.
Las curules vacías fueron llenadas por asesores de los senadores. Una de ellas la ocupó el hijo de Barbosa.
Era la primera vez que la presea no se entregaba por unanimidad.
Uno de los perredistas que no asistió fue Luis Sánchez, vicepresidente de la mesa directiva de la Cámara alta.
Explicó: “Yo voté en contra de Baillères, no es ningún ejemplo a seguir. La excesiva concentración de capital por una sola persona no podría ser ejemplo para una sociedad empobrecida”.
Y reprochó: “El PRD siempre ha luchado por la equitativa distribución de la riqueza. Parece que a unos se les ha olvidado”.
Del otro lado también hubo reacciones exaltadas. El senador del PAN, Javier Lozano, uno de los que más aplaudió durante la ceremonia, junto con Mariana Gómez del Campo, expresó las frustraciones que las críticas le provocaban.
En su cuenta de Twitter escribió: “Vayan mucho al carajo los que repudian la entrega de la medalla #BelisarioDomínguez a Alberto Baillères·
El discurso del priista Roberto Albores, presidente de la Comisión que otorga la medalla, parecía dirigido a endulzar los oídos el presidente Peña, allí presente.
El senador hizo un perfil del galardonado. Elogió su exitosa carrera empresarial, sus virtudes como hombre de negocios, la creacion del ITAM, “su compromiso con México”.
Pero la segunda parte de su discurso lo dedicó a los avances del régimen:
“México es un país en movimiento. Somos la treceava economía mundial. Hemos crecido más que el promedio de los países de la OCDE, somos el país con mayor inversión extranjera directa.
”Disminuyó la pobreza extrema, creció el empleo, tenemos históricos de inflación mínimos, producciones récord en industrias como la automotriz y la electrónica, somos más competitivos y tenemos un buen clima de negocios”.
Y por allí siguió. Aquello parecía la respuesta de un priista al informe de otro priista. Nada que ver con el espíritu que llevó a la creación de la Medalla Belisario Domínguez.
El empresario Baillères fue humilde en sus palabras. “Admito que el único mérito que tengo para recibir la medalla es mi gran amor por México”, dijo.
La presea, aclaró, lo llena de orgullo y de reserva.
“De orgullo, por el reconocimiento que por mi conducto se le rinde a la labor empresarial de millones de mexicanos”, expresó.
“Y de reserva, por concretarse en mi persona, a la vera de los ilustres hombres y mujeres que, en el pasado, también han sido distinguidos con esta presea” , señaló.
Pero no pudo evitar seguir el ejemplo de Albores:
“Don Belisario se asombraría al saber que, en ese corto periodo, el ingreso anual por persona ha incrementado, casi, en una tercera parte y que, también, la pobreza reportada por el Banco Mundial se ha logrado reducir en una tercera parte”.
Y agregó: “Celebraría que la mortandad infantil disminuyera en dos terceras partes y, además, que la esperanza de vida se incrementara en casi cinco años…”.
Nomás le faltó decir que si Belisario viviera, seguro, sería del PRI.
Twitter: @panchogarfias

