GarfiasFrancisco Garfias

López Obrador hizo a un lado las cortesías políticas que ha utilizado para promover su proyecto del nuevo Aeropuerto de la Cuidad de México. Volvió a su acartonado lenguaje, que se le conoce, para dar a conocer la lista de los ocho aspirantes de “la mafia en el poder” para las elecciones presidenciales de 2018.

En Villa García, Zacatecas, primer estado que Morena puede gobernar, según encuestas, El Peje se puso a hacer futurismo electoral, de cara a las elecciones presidenciales de 2018. Entre los candidatos a “peleles”, incluidos en esa lista hay priistas, panistas, independientes y hasta el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera.

No aparecen, curiosamente, el gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, quien abiertamente la busca; ni el titular de la Sedesol, José Antonio Meade.

Mucho menos Eruviel Ávila. El gobernador del Estado de México se ubica sorpresivamente como el priista mejor posicionado de cara al 18, de acuerdo a mediciones que otros mandatarios estatales han realizado.

Y lo calificamos de sorpresivo, porque el Edomex no es modelo, ni de desarrollo ni de seguridad ni de equidad.

Osorio aparece en segundo entre los priistas; Videgaray, tercero; Manlio, cuarto, y Nuño, quinto.

¿Por qué el tabasqueño no incluyó a Moreno Valle, Eruviel o Meade en su lista? ¿Será que no los considera “títeres” del sistema o que de plano no los ve? Son preguntas.

La lista de los ocho de la “mafia en el poder” la encabezan los priistas Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación. Le siguen Luis Videgaray, su homólogo de Hacienda; Manlio Fabio Beltrones, presidente del PRI; Aurelio Nuño, titular de Educación, y José Antonio González Anaya, director del IMSS. Incluye a El Bronco, gobernador de Nuevo León, y a la exprimera dama panista,Margarita Zavala.

“Cualquiera de los ocho personajes mencionados cumple las características para ser empleado, títere, pelele de la mafia del poder”, declaró el controvertido líder real de Morena.

Andrés Manuel va por la Presidencia de la República por tercera vez. En 2006 perdió oficialmente por nariz frente a Felipe Calderón y en 2012 quedó también en segundo lugar, detrás del actual presidente Enrique Peña Nieto.

La diferencia ahora es que físicamente ya no es el mismo. Sufrió un infarto y quién sabe si la salud le alcance para el esfuerzo que requiere en una campaña presidencial. Hay que recordar que el propio Andrés ha dicho que no está tan viejo (tiene 62 años), sino “aflojado en terracería”.

  • Ya que estamos. Muy hábil se ha visto el tabasqueño en dos temas puntuales. La asistencia a una audiencia pública con el Papa en el Vaticano, negociada en la Nunciatura de México; y su proyecto de construir un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México.

Para posicionar su proyecto se despojó del lenguaje que lo refleja como un radical sin remedio. Solicitó audiencia al “licenciado Enrique Peña, titular del Poder Ejecutivo”, y al “jefe de Gobierno”—aquí ya no es pelele de la mafia en el poder. Tuvo éxito. La comisión que nombró para presentar el proyecto, presidida por la diputada de Morena, Rocío Nahle, se reunió ayer con los titulares de la SCT,Gerardo Ruiz Esparza, y de la Semarnat, Rafael Pacchiano.

Ambos tuvieron que mover su agenda por instrucciones de Enrique Peña para recibirla. El Presidente les pidió que atendieran de inmediato a la citada comisión.

Rocío Nahle y los otros integrantes de la obradorista comisión se entrevistaron previamente con miembros del gabinete de Miguel Ángel Mancera.

Del tema hablamos con Salomón Chertorivski, secretario de Desarrollo Económico del GDF, quien encabezó ese encuentro.

El titular de Sedeco y aspirante no declarado a la jefatura de Gobierno del DF en 2018 destacó el ambiente de “apertura y respeto” que prevaleció en el cónclave con los morenos.

La propuesta de López Obrador, muy sintetizada, consiste en construir dos pistas en la base militar de Santa Lucía —exclusivas para vuelos internacionales— y la permanencia del Benito Juárez para los nacionales.

El mérito mayor del proyecto es su costo: 100 mil millones de pesos menos del que planea el gobierno en el Estado de México y el tiempo que tardarían en hacerlo: 30 meses.

Su mayor debilidad es la conectividad entre los vuelos nacionales y los internacionales. Hay más de 40 kilómetros entre Santa Lucía y el actual aeropuerto. La experiencia nos dice que la separación de vuelos nacionales e internacionales ha sido un fracaso en otros países.

Chertorivski citó al columnista de El Universal, Héctor de Mauleón, para sintetizar su reflexión sobre lo que realmente se requiere en la Ciudad de Mexico: “Hay que construir un aeropuerto para los próximos 50 años, no para las próximas elecciones”.

Los funcionarios del GDF pidieron autorización a los morenos de subir la propuesta a la página de internet del gobierno capitalino, lo que fue calificado como “un  avance” por López Obrador.

  • La senadora Lilia Merodio, aspirante del PRI a la gubernatura de Chihuahua, se puso las pilas el pasado jueves.

Aprovechó la presencia del presidente Peña en la ceremonia de entrega de la Medalla Belisario Domínguez, en la vieja casona de Xicoténcatl, al empresarioAlberto Baillères, para entregar una segunda carta al mandatario.

La legisladora de Juárez no nos quiso revelar el contenido de la misiva. Vienen tiempos de definiciones en su estado. Seguramente por eso, el Presidente le dijo: “Nos vemos pronto”.